miércoles, 3 de enero de 2018

LAS 50 MARAVILLAS DE LA CIUDAD DE LA PAZ


La Agencia Municipal para el Desarrollo Turístico La Paz Maravillosa socializa e impulsa un listado de 50 cosas que ningún visitante de La Paz puede dejar de hacer cuando esté en el municipio. 
El documento incluye gastronomía, naturaleza, cultura, gente, elementos únicos, patrimonio y topografía.
“Si llegaste a esta ciudad, existen 50 cosas que no puedes dejar de hacer. Para ello, te ofrecemos la siguiente guía que te ayudará a descubrir los encantos de nuestra La Paz Maravillosa”, se lee en el documento.

Gastronomía
Salteña. Empanada jugosa, cocida al horno y rellena con huevo duro, pedazos pequeños de papa, aceitunas, especias y diferentes tipos de carnes; existen también las vegetarianas. Es uno de los alimentos más consumidos en La Paz a media mañana.
Sándwich de chola. Emparedado que en sus inicios era preparado y vendido por señoras de pollera. Su preparación incluye el tradicional pan marraqueta, carne de cerdo, escabeche, llajua o ají y el cuerito o chicharrón de cerdo, ingredientes que deleitan el paladar de todos los que visitan la ciudad de La Paz
Plato paceño. Es el plato que representa a la ciudad. Nació en 1781, en el denominado “Cerco a La Paz”, en el que miles de indígenas se rebelaron contra el yugo español, por lo
que, durante 180 días, los habitantes tuvieron que consumir sólo habas, choclo, papa y queso de oveja, elementos que componen este tradicional plato. La carne asada de res es un ingrediente que se adicionó años más tarde.
Anticucho. Hablar del anticucho es hablar de la noche paceña. Delgados fletes de corazón de res, acompañados de papa y ají de maní, son preparados al calor de las brasas, con la ayuda de aceite y vinagre, ingredientes que le dan un sabor característico.
Chairo. Plato de sopa que forma parte de la tradición paceña. Está elaborado con chuño machacado (papa deshidratada), papa picada, maíz blanco, trigo, carne de res y de cordero y chalona. Es acompañado por trozos de carne de cerdo frito.
Fricasé. Preparado con carne de cerdo, maíz blanco, chuño, ají amarillo y varios condimentos, es un plato que data de la época colonial. El sabor peculiar e intenso de la carne salteada, lo convierte en un claro ejemplo de paceñización de una receta parisina.
Helado de canela. Caracterizado por la frescura, aroma y sabor de sus ingredientes: canela, hielo, azúcar y algunos secretos de los heladeros. Esta exquisitez va acompañada de empanadas rellenas de queso.
Ruta Bolivia Gastronómica (BOGA). Ruta gastronómica, cuyo fin es apoyar a productores nacionales, artesanales y orgánicos. Está compuesta por Ali Pacha, Café Vida, Antigua Miami, Humo, Magick, Ludo, Hygge, Wayruru, Typica, Propiedad Pública, Épico y 3600 Pastelería de Altura.
Api. Bebida típica del altiplano andino, elaborada a partir de granos de maíz morado molido mezclado con azúcar, clavo de olor y canela. Generalmente, se sirve en la mañana o por la noche y va acompañado de buñuelos, pasteles de queso o llauchas.
Llauch’a. Empanada elaborada con ají colorado, harina, sal, azúcar, rellena con queso y, en ciertas ocasiones, con ulupica y locoto. Junto a la marraqueta, forma parte del patrimonio paceño. Su sabor y forma hacen único a este producto.
Mate de coca. Es una infusión de hojas de coca, muy popular y típica de las regiones andinas de Bolivia. Se la bebe como estimulante, energizante y como alivio casero al mal de altura; estimula la digestión y alivia la tensión en las cuerdas vocales, como algunas de sus bondades.
La ruta de la Niebla. Niebla Boliviana Cerveza Artesanal presenta un tour de dos horas de duración (viernes y sábado), donde el visitante podrá apreciar el proceso de elaboración y posterior maridaje de las variedades Stout, Pale Ale, Red Ale, Pilsener, además del vino de cebada Barley Wine.
Museo de Bebidas Bolivianas. Con una oferta de 35 preparaciones tradicionales de bebidas alcohólicas bolivianas, el recorrido cuenta la historia de las infusiones, las costumbres y las frases célebres o modismo bolivianos que se dicen al momento de beberlas. Ubicación: Calle José María Linares o Mercado de las Brujas
Jawita.  La gastronomía de la región tropical de Los Yungas se hace presente en La Paz Maravillosa con el sabor inconfundible de la jawita: una pequeña empanada rellena con abundante queso y que, según muchos entendidos, es pariente de la llauch’a
Gustu. Calificado como uno de los 14 mejores restaurantes de Latinoamérica, Gustu, cuyo nombre significa sabor, en idioma aymara, es un restaurante de comida gourmet que no sólo pone en la mesa nacional y mundial un sofisticado menú, sino también auténtico, con conocimientos ancestrales de la cocina boliviana y los frutos que brinda la Madre Tierra. Ubicación: Calle 10 de Calacoto.
Gin La República. La República es la primera ginebra premium elaborada con ingredientes andinos como la chirimoya, el tumbo, el huacatay, quirquiña y molle, entre otros tantos, que le otorgan un aroma y sabor inigualable. Esta bebida, también puede ser disfrutada en un tour o ruta exclusiva que tiene lugar en la fábrica (calle D Nro. 7, entre calles 30 y 28 de Achumani). Contactos: (+591) 74843635
Ali Pacha. En pleno centro histórico de La Paz, Ali Pacha o Universo de las Plantas, en idioma aymara, es un espacio en el que –de forma creativa y artística– se propone una experiencia de cocina de autor, basada en productos vegetales propios de Bolivia, los cuales plasman la esencia de la Madre Tierra y generan una conexión única con el comensal. Ubicación: Calle Colón, esquina Potosí.

Naturaleza
Huayna Potosí. A 25 kilómetros de distancia de La Paz, es uno de los nevados preferidos por los andinistas, debido a sus características de ascensión y sus macizos blancos. La ruta más conocida para su ascenso inicia en la laguna Zongo, aunque también existen otras rutas alternativas con distintos tipos de dificultad.
Laguna de Pampalarama. Ubicada a 4.486 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), en las faldas del nevado Wilamankilasani, cuenta con un albergue ecoturístico en el que se puede disfrutar de paseos en bote, practicar pesca o recorrer balcones y puertos construidos sobre bofedales.
Zongo. El valle de Zongo se encuentra al noroeste de la ciudad. Posee climas variados y pisos ecológicos con alturas que van desde los 150 hasta los 6.088 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). Observación de la naturaleza, paisajismo, bicicleta de montaña, pesca deportiva, rafting y trekking, son algunas de las actividades que se pueden realizar en el lugar.
Valle de la Luna. Ubicado en Mallasa, ofrece al visitante un espectáculo incomparable, debido a formaciones rocosas de arcilla grisácea que simulan un paisaje lunar. Sus senderos se caracterizan por albergar a diferentes variedades de fauna y flora, propias de los pisos ecológicos de montaña.
Muela del Diablo. Mirador natural ubicado en el macrodistrito de Mallasa. Posee una elevación rocosa monolítica natural de 150 metros de altura y con forma de una muela, la cual se destaca en el entorno paisajístico de la zona Sur de la ciudad.

Cultura
Fiesta de la Alasita. Conocida también como Fiesta de las Miniaturas, es una tradición aymara celebrada cada 24 de enero. Consiste en comprar miniaturas de todo lo que se desea conseguir en el año (alimentos, casas, autos, títulos, etc.), para luego hacerlas bendecir con un yatiri o hechicero/curandero, y ofrendarlo ante la figura del Ekeko o Dios de la Abundancia.
Entrada del Señor Jesús del Gran Poder. También denominada Fiesta Mayor de los Andes, es una celebración religiosa nacida el año 1923, en el barrio de Ch’ijini. En ella, más de 35 mil bailarines y músicos, danzan al compás de diversos ritmos folklóricos, entre los que destacan: morenda, diablada, caporales y kullawada, entre otros.
Carnaval Paceño. El Carnaval en La Paz expresa ciertas prácticas culturales mestizas que fusionan las cosmovisiones aymara y europea, a través de farándulas, corsos y entradas folklóricas. Sus personajes centrales son: el pepino (especie de bufón que anima la farándula) y el ch’uta, personaje mestizo que, junto a dos o más cholas, baila ritmos propios del Carnaval.
Fiesta de Todos Santos. Celebración que se extiende por todo el territorio boliviano cada 2 de noviembre. Su esencia está marcada por la llegada de los ajayus o almas de los difuntos, para quienes los deudos instalan una mesa o altar que contiene una variedad de masitas o panadería tradicional, como las t’antawawas, bizcochuelos y panes, así como alimentos y bebidas preferidos –en vida– por los difuntos
Año Nuevo Andino Amazónico. Festividad que tiene lugar cada 21 de junio, coincidiendo con el comienzo del ciclo agrícola. Se festeja con rituales, mesas o altares, entradas de danzas autóctonas, cánticos y bailes, que son el preámbulo en el que los creyentes elevan las manos para recibir los primeros rayos del sol y su energía para emprender un nuevo ciclo.
Lectura en Hoja de Coca. Es un método adivinatorio milenario y de práctica extendida en toda Bolivia. Se la realiza en fechas importantes dentro de la cosmovisión andina, tales como el inicio de las cosechas, en agosto; el solsticio y fiesta del Inti Raymi o Rey Sol, entre el 21 y 24 de junio; además de otras celebraciones durante el transcurso del año.
Ritual a la Pachamama. El culto a la Pachamama o Madre Tierra es una costumbre ancestral de los pueblos indígenas, representada en una ofrenda sagrada, denominada k’oa o mesa. Generalmente, se la realiza el primer viernes de cada mes, el martes de Carnaval y todo el mes de agosto, con el fin de pedir protección y bendición para la familia, el amor, el trabajo y los negocios.
Fiesta de las Ñatitas. Es una práctica conocida como el culto y veneración a las calaveras milagrosas, y está directamente relacionada con la fiesta de Todos Santos. Cada 8 de noviembre, las ñatitas son puestas en urnas y adornadas con lluch’us o gorros, sombreros, cigarros y coca, para luego ser llevadas al Cementerio General, donde un sacerdote las bendice y propicia una misa en honor a ellas

Gente
Chola paceña. La identidad del pueblo paceño se traduce en la herencia del mestizaje, representada en la chola paceña –mujer de largas trenzas, blusa elegante, pollera y mantas coloridas, joyas y un simpático sombrero borsalino–, símbolo de fuerza y en quien radica la economía de su familia. Por todo ello, la chola es el patrimonio cultural e intangible de la ciudad.
Cebras. El paso peatonal, conocido como paso de cebra, dio origen a la imagen de los Educadores Urbanos Cebras, personajes encargados de llevar tareas de educación vial y cultura ciudadana a la población, a través de un lenguaje corporal amable.
Rapel urbano. Desde el piso 17 del Hotel Presidente (calle Genaro Sanjinés, esquina Potosí), Urban Rush es el único rapel urbano a 50 metros que existe en una ciudad tan alta como La Paz. La actividad de caída libre es monitoreada por un grupo de guías que resguardan la seguridad de los aventureros.
Clásico paceño. En Bolivia, el fútbol es la pasión de multitudes. El clásico paceño es disputado entre los dos equipos con más títulos en la historia del fútbol profesional boliviano: The Strongest (con 17 copas, desde 1950) y Bolívar (con 26 copas, desde 1977). ¡Vivir un clásico paceño es, sin duda, una experiencia inolvidable!

Elementos únicos
Marraqueta. Pan crocante –de forma estética única– preparado con una receta simple de harina, agua, azúcar y sal. Representa un símbolo de la identidad paceña, siendo un alimento de primera necesidad, infaltable en el desayuno y almuerzo de los paceños. El año 2006 fue declarada patrimonio cultural e histórico de La Paz
Teleférico. Sistema de transporte aéreo por cable que une las ciudades de La Paz y El Alto. Surge como alternativa de transporte público, ante la creciente demanda de usuarios entre dichas urbes. Actualmente, se encuentran en funcionamiento las líneas Roja, Amarilla, Verde y Azul; y están en construcción siete nuevas líneas.
La Paz de noche. Sin duda, la ciudad vista de noche es un espectáculo distinto y esta emoción se refleja en la vida nocturna de quienes la recorren. Distintos pubs, como el Etno Café, Diesel, La Costilla de Adán, Malegría, Irish Pub, Capotraste y La Chopería, entre muchos otros, esperan a sus visitantes en las tradicionales zonas de Sopocachi, Centro y Sur.
PumaKatari turístico. Si transportarse en un bus PumaKatari representa una alternativa distinta para quien habita o visita La Paz, el aditamento turístico hace que esta práctica se convierta en una experiencia en la que se llegue a conocer la ciudad desde otros ojos, conocer sus secretos, la historia de sus barrios y de su gente. ¡Sin duda, una actividad infaltable en la ciudad!
Illimani. Ubicado en el municipio de Palca, a 6.462 metros de altitud, es uno de los nevados más imponentes que forma parte de la Cordillera Real.
Considerado como el “Centinela de La Paz”, la majestuosidad de este volcán apagado cuida el paso de quien habita y visita la urbe paceña.

Patrimonio
Plaza Murillo. Con una arquitectura barroca construida en época del coloniaje, fue el escenario principal del nacimiento de la República de Bolivia, en 1825. Es conocida como el “kilómetro cero” de la ciudad, en sus alrededores se encuentra el Palacio de Gobierno, la Catedral Metropolitana, el Palacio Legislativo y la Gobernación del Departamento de La Paz, entre otras edificaciones.
Catedral Metropolitana Nuestra Señora de La Paz. Templo construido en 1835 e inaugurado en 1925, para el primer centenario de la República de Bolivia. En el costado izquierdo existeuna capilla donde se guardan los restos del expresidente de Bolivia, Andrés de Santa Cruz y Calahumana. Ubicación: Plaza Murillo (calle Comercio, esquina Ayacucho).
Calle Jaén. Es una de las calles más representativas de la ciudad de La Paz, por su estilo colonial y grado de conservación. En ella, inicia el circuito de museos municipales (Costumbrista,Litoral, Metales Preciosos, Casa de Murillo) y el museo de Instrumentos Musicales de Bolivia, culminando en la esquina de la Cruz Verde. Ubicación: Centro Histórico de La Paz.
Basílica Menor de San Francisco. Es una de las manifestaciones del estilo barroco mestizo más importante de Sudamérica. Con una fachada construida en piedra labrada, este templo consta de una planta de cruz latina y una cubierta abovedada, además de un amplio atrio que se integra a los espacios públicos adyacentes de la plaza Mayor de San Francisco.
Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez. Construido entre 1834 y 1845, es uno de los teatros más antiguos de Sudamérica. Su estilo arquitectónico corresponde al periodo republicano, siendo el primer diseño semejante al de un teatro veneciano de la época. Este escenario, ubicado en la calle Jenaro Sanjinés, esquina Indaburo, cobija los más grandes espectáculos de la ciudad, en todas sus expresiones artísticas.
Plaza Tejada Sorzano. Fue construido entre 1940 y 1943, con el fin de ser una muestra estatuaria de la cultura tiwanakota. En su interior, se hallan monolitos incrustados y una réplica del monolito Bennett o Estela Pachamama. Imita la forma del Templete Semisubterráneo, ubicado en la población de Tiahuanacu, a 70 kilómetros de la ciudad de La Paz.
Puentes Trillizos. Son considerados la mayor obra de ingeniería civil realizada en la ciudad de La Paz. Sus más de 700 metros de recorrido, vinculan las zonas de Alto Obrajes, Miraflores, San Jorge y Sopocachi. Los nombres elegidos para reconocer a los puentes son: Independencia, Unión y Libertad, los cuales pueden ser divisados desde varios puntos de la ciudad.
Cementerio General. Construido el año 1831, en la zona de El Tejar, es el primer panteón legal de la ciudad de La Paz, considerado como uno de los 13 más increíbles del mundo. En sus 92.000 metros cuadrados, se hallan pabellones con nichos y mausoleos que guardan los restos de importantes personajes de la historia boliviana, como expresidentes, artistas, literatos, políticos y otros.
Museo Casa de Murillo. Ubicado en la calle Jaén, este museo guarda la memoria del cabecilla de la revolución paceña de julio de 1809, Pedro Domingo Murillo. En su interior –compuesto por dos plantas–, se encuentran salas de exhibición de muebles, salas de artesanías, un dormitorio, una pinacoteca colonial y un oratorio.

Topografía
Mirador Montículo. Ubicado en la zona de Sopocachi, es uno de los sitios más visitados por parejas de enamorados. En su ingreso, se aprecia una colosal portada de piedra, que posee una ornamentación de cuernos de la abundancia y detalles heráldicos. Cuenta con una vista panorámica de la zona Sur, Llojeta, Miraflores y del nevado del Illimani, centinela de la ciudad.
Mirador de Killi Killi. Ubicado en el barrio de Villa Pabón, su nombre proviene de una pequeña ave rapaz que abundaba en la zona, desde la cual se puede apreciar la ciudad con un alcance de casi 360°. Este lugar sirvió como cuartel general durante el “Cerco a la ciudad”, el año 1781, donde miles de indígenas se rebelaron ante el yugo español.





LA LUCHA POR EL PODER EN LO INTERNO Y POR LA SALIDA AL MAR EN LO EXTERNO

Rebelión de España (www.rebelion.org)

En 2018 se agudizará en Bolivia la batalla por el poder entre el bloque indígena-campesino-obrero y popular liderado por el presidente Evo Morales, y una heterogénea oposición político-mediática respaldada por Estados Unidos y los medios hegemónicos, que en 12 años de gobierno trató de desestabilizar y derrocar al gobierno constitucional, pero que no ha mostrado capacidad para presentar a la ciudadanía una propuesta alternativa a la del gobierno.
En la madrugada del primer día del año, Mo rales vaticinó un fallo favorable por parte de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) a la demanda marítima de Bolivia contra Chile, lo que significaría un gran triunfo y un empujón a su reelección presidencial Bolivia pide que Chile se avenga a una negociación de buena fe y con efecto vinculante en la perspectiva de recuperar la calidad marítima que tuvo entre 1825, cuando se declaró independiente de España, y 1879, cuando fuerzas chilenas invadieron su entonces puerto de Antofagasta.
Bolivia demanda un corredor soberano desde su territorio soberano y un litoral de unos 20 kilómetros lineales lineales en el Océano Pacífico. Es el problema de la mediterraneidad boliviana desde hace 148 años, a la que Morales intenta dar otra solución con la construcción de un tren bioceánico (estuvo recientemente en Suiza y otros países europeos en busca de financiamiento de 10 mil millones de dólares para el proyecto), que uniría el puerto de Santos, Brasil (en el océano Atlántico) con el puerto de Ilo, Perú, ​ (en el Pacífico) pasando por Bolivia.
El que se inicia será un año y tira y afloje, porque elecciones generales serán en 2019. La construcción de una relación de fuerzas para la materialización de cualquiera de los dos proyectos en disputa será resuelta, principalmente, en otros escenarios distintos al electoral, aunque también, como ocurrió en períodos anteriores, tendrá su final en la disputa electoral.
Uno es un bloque en el poder que, después de doce años, necesita reinventarse –rectificando todo aquello que deba rectificar y afianzando todos sus aspectos positivos-, para preservar el poder político conquistado; el otro no está constituido como tal, pero con grandes posibilidades de lograrlo con el apoyo de Estados Unios, y aspira a recuperar su condición de clase dominante del que fuera desplazado en 2005 luego de 181 años en el poder, señala el exministro de Gobierno Hugo Moldiz.
Desde el propio gobierno se reconoce una cierta desaceleración del proceso de cambio desde 2010, pero las relaciones de fuerza todavía le son favorables a la revolución boliviana que el 18 de diciembre cumplió doce años, considerando que el nivel de aprobación del primer presidente indígena se mantiene alrededor del 60% pese a las estrategias desplegadas para destruir su imagen y credibilidad..
La derecha no es la misma que en el período 2010-2015. Desde la derrota en el referéndum del 21 de febrero de 2016, las diferentes oposiciones, partidarias y mediáticas, a las que se han sumado las denominadas plataformas ciudadanas, fundaciones y ONG con financiamiento externo, en especial de las agencias del gobierno estadounidense sienten que este es el momento de finalizar con el proceso de cambio, cuando los medios hegemónicos proclaman el fin del ciclo progresista en América Latina..
Los analistas se preguntan si la relación de fuerzas es un preludio de una coyuntura política venidera caracterizada por una nueva crisis estatal que ponga en entredicho todo lo que se ha hecho en doce años de un gobierno de izquierda. ¿Estamos en Bolivia en proximidades de atravesar la quinta crisis estatal de nuestra historia, cuya resolución devendrá de una nueva confrontación política y social?, se pregunta Moldiz.
Pero hasta el momento fueron desnudadas y derrotadas la conspiración orquestada por funcionarios de la embajada estadounidense con los grupos conservadores de la oligarquía local residentes dentro y fuera del país, las falacias de los poderosos medios de comunicación y opinadores oficiosos y una oposición política carente de una propuesta coherente que signifique superar la estrategia nacionalista y antiimperialista ejecutada en los últimos doce años.
Mientras, la conexión de Morales con todos los sectores populares y las regiones del país se ha incrementado con visitas diarias a todos los rincones del país, la presencia de los movimientos populares a través del Pacto de Unidad (campesinos, indígenas de oriente y occidente, mujeres campesinas, colonizadores y juntas vecinales) y de la Coordinadora Nacional por el Cambio, que incluye a los sindicatos y la Central Obrera Boliviana (COB).
Estas organizaciones se han afianzado como soporte movilizado del pueblo, las masivas concentraciones realizadas en los últimos tres meses en todas las ciudades de Bolivia apoyando el liderazgo del presidente y finalmente la determinación del Tribunal Constitucional que habilita la candidatura de Evo para las elecciones de 2019, marcan las tendencias del proceso político.
Moldiz habla de la existencia de una interrelación dialéctica entre liderazgo, fuerza organizada del pueblo y un proyecto posneoliberal exitoso, que puede tener momentos de crisis -que sería un grueso error subestimarlos-pero que se mantiene firme estructuralmente. La derecha parece haber aprendido que el gobierno ya no se captura por golpes de estado o buenas campañas de propaganda electoral, sino que fundamentalmente, tomando la calle. Y de allí el anuncio de una presencia permanente en las calles y un paro para el 21 de febrero.
La oposición sigue dispersa y la realidad es que carece de una figura que cohesione y condense a la heterogénea masa de descontentos, se suman señales de dispersión y la resistencia real al surgimiento de nuevos actores políticos –jóvenes y mujeres organizados por agencias estadounidenses - para subordinarse a los viejos rostros del neoliberalismo.
El gobierno tiene un camino allanado para la repostulación de Evo Morales en 2019 luego de que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) declarara procedente el recurso abstracto de inconstitucional. Pero, eso no es suficiente. Las batallas se librarán en otros escenarios tan importantes como el institucional: las calles, el mediático, el internacional y el electoral.
Estabilidad y avance económico
Bolivia es en la región el país que mejor comportamiento económico mantiene desde hace varios años y la distribución de la riqueza ha generado un proceso de igualación social importantes. Los jóvenes –que no vivieron la época anterior al 2005- son los menos sensible a los logros del gobierno y más permeables a la campaña de la oposición.
Las previsiones de los economistas neoliberales de que la economía boliviana se desplomaría entre 2016 y 2017 han sido desmentidas por la realidad: las actividades productivas, comerciales y de servicios han incrementado su dinámica, se crearon más de veinte mil nuevas empresas, hay ganancias record de la banca, una sensible reducción de la tasa de desempleo y el PIB que tuvo un crecimiento de 4,3% en 2016 y superior al 4% en 2017.Esto se complementa con la reducción en más del 20% de los niveles de pobreza y extrema pobreza y con el salario mínimo que se incrementó (de 400 a 2000 bolivianos) de 2005 a 2017
Sin duda,la nacionalización de los hidrocarburos el 1 de mayo de 2006 y la recuperación de empresas estatales, ha permitido que los importantes excedentes económicos sean redistribuidos entre toda la población, especialmente la más necesitada, y que se realicen inversiones importantes en carreteras, infraestructura, proyectos de salud y educación y transferencias a las gobernaciones, municipios y universidades. En 2017 se puso en funcionamiento la planta de producción de urea y amoniaco, que se suma a las dos plantas separadoras de líquidos del gas.





SOLIDEZ ECONÓMICA Y DEMANDA MARÍTIMA EN AGENDA BOLIVIANA DE 2018

Prensa Latina de Cuba (www.prensa-latina.cu)
                                                                                                
Mantener el liderazgo en el crecimiento, impulsar el Tren Bioceánico y la industrialización y avanzar en la demanda marítima figuran entre las prioridades de Bolivia para 2018, luego de un año de logros económicos, sociales y políticos.
Según proyecciones nacionales y de organismos financieros internacionales, la nación sudamericana continuará encabezando en 2018 el alza en la región del Producto Interno Bruto (PIB), con alrededor de 4,5 por ciento.
'Hemos tenido un cierre de año exitoso', dijo el presidente Evo Morales en su primera conferencia de prensa de 2018. El mandatario recordó que mientras en los países de la región hay un promedio de crecimiento de 1,5 por ciento por año, Bolivia mantiene más de cuatro puntos porcentuales.
Entre los factores que dinamizarán la economía figuran la demanda interna, el incremento de las inversiones, la venta de gas a países vecinos y el mejoramiento del precio de las materias primas, sobre todo del petróleo.
Bolivia decidió en 2006 nacionalizar los hidrocarburos y recuperar las empresas estratégicas para el Estado.
Como resultado de la nacionalización, en poco más de una década el PIB ascendió a 36 mil millones de dólares, mientras que en 20 años de neoliberalismo (1985-2005) apenas pasó de cinco mil a nueve mil millones de dólares.
Después de su liberación política y económica, Bolivia avanza ahora hacia la independencia tecnológica y la industrialización, y el objetivo del Gobierno es convertir al país en corazón energético de toda Sudamérica.
En septiembre pasado quedó inaugurada en el departamento de Cochabamba la planta de urea y amoniaco, hecho que marcó el inicio de la industrialización de los hidrocarburos en esta nación.
La instalación producirá 600 mil toneladas de fertilizantes al año, de los cuales 80 por ciento estarán destinados a la exportación y 20 por ciento al mercado interno.
Está previsto que para abril concluya la construcción de la Planta de Carbonato de Litio, con una producción inicial de cuatro mil a cinco mil toneladas de ese producto, utilizado para la fabricación de baterías.
También se prevé la entrega de la fábrica de cemento de Oruro y la de hierro del Mutún. A principios de 2018 comenzará sus operaciones la Secretaría Técnica del Tren Bioceánico, con el reto de realizar el diseño final de esta megaobra que enlazará a los océanos Atlántico y Pacífico, y concretar las sociedades público-privadas para su financiamiento.
La línea férrea, de tres mil 750 kilómetros, comenzará en el puerto brasileño de Santos, atravesará la cordillera de los Andes y la selva amazónica boliviana y se adentrará en el territorio peruano para concluir en la terminal marítima de Ilo.
Durante una gira realizada en diciembre por Austria y Suiza, el presidente Evo Morales firmó acuerdos importantes para impulsar el corredor, sobre todo en la formación de recursos humanos, la tecnología y el financiamiento a fin de llevar adelante esta obra.
Bolivia es la principal impulsora del considerado como Canal de Panamá del Siglo XXI, debido a los problemas enfrentados por este país para el comercio por la falta de acceso al mar.
Según diversos estudios, la nación andino-amazónica deja de percibir cada año mil 500 millones de dólares por su situación de mediterraneidad y la reducción del Producto Interno Bruto (PIB) es de hasta dos por ciento.
Bolivia perdió su litoral cuando en la Guerra del Pacífico (1879-1883) Chile le arrebató 400 kilómetros de costas y otros 120 mil kilómetros cuadrados de terrenos ricos en recursos naturales, entre ellos cobre, litio y salitre.
Después de esfuerzos infructuosos para lograr una salida soberana al Pacífico, el Gobierno decidió en 2013 dar un paso histórico y presentar una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya, y dos años después ese tribunal de la ONU se declaró competente para atender la reivindicación.
A partir de febrero próximo la CIJ deberá anunciar su cronograma y fijar la fecha de los juicios orales, última etapa pendiente en la causa marítima.
Una vez concluida la fase oral, el tribunal se tomará entre cuatro y seis meses para adoptar una decisión final, por lo que se espera para este año tener un resultado de la corte.
Bolivia confía en un fallo favorable de La Haya, basado en la contundencia de sus argumentos, según declaró el vicepresidente Álvaro García Linera.
En el ámbito político uno de los temas que marcará la agenda serán las elecciones de 2019, sobre todo después de que el Tribunal Constitucional Plurinacional aprobara un recurso que permite la repostulación del presidente, el vicepresidente y de las autoridades departamentales y municipales.
Durante una reunión con los movimientos sociales, el jefe de Estado admitió que este será un año de dura lucha ideológica, política, partidaria y programática y pronosticó un incremento de las campañas de la derecha, apoyada por Estados Unidos, contra el proceso de cambio.
Dentro de las prioridades del Gobierno están también avanzar hacia un sistema de atención médica gratuito y universal, para lo cual convocó a un encuentro nacional Por la Salud y la Vida, y modernizar la justicia tras la toma de posesión de los nuevos magistrados electos por voto popular directo el 3 de diciembre último. 'Estoy convencido, este año 2018 va a ser mejor que 2017', pronosticó el presidente Evo Morales.





LA CRISIS DEL PROGRESISMO Y LA OFENSIVA DE LA DERECHA EN LATINOAMÉRICA

El Diario de Carlos Paz, Argentina (www.eldiariodecarlospaz.com)
                                                                               
El 8 de diciembre de 2017, en el salón Azul de la Intendencia de Montevideo, Uruguay, se fusionó la clausura del Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS 2017) con el acto de 50 aniversario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).  Un evento digno del éxito de un congreso al que concurrieron más de 5000 especialistas de todo el continente con centenares de ponencias en todos los ámbitos de las ciencias sociales, organizado por Ana Rivoir  de ALAS y Pablo Gentili de CLACSO.
Evento de más de tres horas, debatiendo sobre el momento actual del continente, la llamada “crisis del progresismo latinoamericano” y la ofensiva de la derecha reaccionaria, en que participaron personalidades destacadas como: Juan C. Monedero de Podemos (España), Álvaro García Linera (vicepresidente de Bolivia), Estela de Carlotto (presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Argentina), Dilma Rousseff (presidenta legítima de Brasil) y José Mujica (ex presidente de Uruguay).
Telón de fondo del debate: la ofensiva reaccionaria en todos los órdenes
Debate que tuvo como telón de fondo dramáticos acontecimientos que se estaban produciendo en ese momento en la región, los cuales expresan la falta de escrúpulos morales de una derecha dispuesta a hacerse con el poder pisoteando las leyes y hasta la racionalidad democrática más elemental, como:
Por un lado, el fraude y sangrienta represión en Honduras para imponer al títere de los Estados Unidos, el dictador Juan Orlando Hernández; y, por otro lado, la inaudita orden de detención por “traición a la patria” contra la ex presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, y un grupo de sus allegados, por una ley de normalización de relaciones diplomáticas con Irán que, en su momento, fue aprobada por el Congreso y luego no fue aplicada por ser objetada por el órgano judicial.
Otros acontecimientos gravitaban sobre los centenares de asistentes desde una distancia un poco mayor en el tiempo, pero con igual urgencia demandaban respuestas de los expositores, quienes han sido protagonistas de primera línea de la política de izquierdas en el mundo actual: el golpe de estado en Brasil contra Dilma Rousseff, allí presente; la terrible crisis política y económica que sufre el pueblo de Venezuela; la crisis del proyecto progresista de Rafael Correa en Ecuador, con la disputa entre el presidente Lenin Moreno, apoyado por la derecha, y el vicepresidente Jorge Glas, leal al correísmo pero acusado y preso por corrupción, imputación que rechaza como falsa.
¿Cuál es el centro del problema? ¿Es la conciencia o son las políticas?
Las intervenciones fueron dignas de la calidad de los invitados y no decepcionaron al público, el cual se mantuvo pegado a sus asientos hasta altas horas de la noche cuando acabó el evento. El auditorio, con alta presencia de delegaciones brasileñas, mantuvo la combatividad y las consignas, en especial en la denuncia del golpe, en solidaridad con Dilma y el “Fora Temer”.
Todas las exposiciones enfatizaron, desde la calidad moral de los movimientos y proyectos de izquierda o progresistas, frente al enemigo neoliberal y reaccionario, hasta los evidentes logros en políticas sociales de sus gobiernos. Las intervenciones se encuentran disponibles en Youtube, por parte de CLACSO TV.
Sin embargo, la debilidad de las argumentaciones estuvo en la explicación última de la crisis de los gobiernos progresistas, la cual centraron los expositores en que se trata de una lucha ideológica, no ganada aún, por la conciencia de las masas, y no en razones concretas de las políticas aplicadas por los gobiernos progresistas durante sus mandatos. En ese sentido, pese a que se habló en abstracto de autocrítica, se hizo muy poca en lo concreto.
El problema estaría en que las izquierdas no hemos sabido ganar definitivamente a las capas medias de la sociedad para los proyectos progresistas, gracias al peso en la conciencia de la ideología capitalista o neoliberal, que utiliza para ello a los medios de comunicación de masas. Los expositores dejaron de lado el debate respecto a si en realidad se tomaron o no las medidas concretas adecuadas para resolver las grandes necesidades de los pueblos iniciando una real transición al socialismo, concepto que estuvo ausente.
Esta forma de abordar el problema, que fue común a todos los oradores, no por casualidad líderes de proyectos reformistas, contienen un error metodológico de fondo: una concepción intelectualista de formación de la conciencia de clase. Puede ser que para la mayoría de los asistentes al congreso de ALAS 2017, profesionales, docentes y estudiantes, la conciencia política les llegue por la vía académica, es decir, leyendo o estudiando.
Pero las grandes masas populares, que se sublevaron contra los regímenes neoliberales al principio de este siglo, y que llevaron al poder a los llamados gobiernos progresistas por vías electorales, para ellas, la conciencia se forma de manera práctica, por la vía de la acción política y la experiencia con gobiernos y partidos. 
Ninguna gran transformación o revolución social y política se ha llevado a cabo porque la gente llegó a una comprensión filosófica (ideológica) de cómo construir la sociedad, sino por la vía del ensayo y error con líderes y partidos en quienes se afincan las esperanzas de solución de los problemas, a los cuales se apoya, hasta que demuestran ser inconsecuentes con sus compromisos.
En gran medida eso es lo que está pasando: los gobiernos progresistas bogaron con el viento a favor mientras la bonanza de los precios de las materias primas produjo un superávit fiscal con que se financiaron los programas sociales (subsidios) sin tocar los intereses de los capitalistas en cada país. Pero con la caída de los precios de los “commodities” y la caída de las ganancias acabaron con el margen para el reformismo. El dilema está en: o el presupuesto sirve a la acumulación capitalista o para subsidiar a los pobres, como quedó claro de la explicación de Dilma sobre el golpe en Brasil.
Allí es donde debe estar el centro del debate, a nuestro juicio, en qué medidas reales de superación de la lógica económica y social del capitalismo se han tomado o no, para resolver realmente las demandas de los pueblos. Los gobiernos que, aunque tengan un bello discurso progresista, no son capaces de tomar verdaderas medidas anticapitalistas, para no chocar con la burguesía, reciben el lógico castigo electoral de las masas populares.
No es un problema de conciencia solamente, sino un problema que para los pueblos hambreados y super explotados es concreto, porque representa la sobrevivencia cotidiana.  Aunque hay un elemento ideológico sin duda, a nuestra manera de ver, el problema central que resuelve todo es la decisión de adoptar, o no, reales medidas anticapitalistas.
Para estos dirigentes, el problema no estaría en mantener sus gobiernos dentro de las reglas del juego capitalista y la llamada democracia burguesa, sin dar paso a reales procesos de socialización de los medios de producción, de participación de la clase trabajadora en el control de la economía, etc.
Por el contrario, en los expositores del evento ALAS-CLACSO hubo mucho de reivindicación del compromiso con la “democracia”, sin el apellido de clase (burguesa, como exigía Lenin), y de renuncia velada o indirecta a la idea de revolución social cuando se insistía en que era cosa del pasado la lucha armada.
De la utopía neoliberal de Monedero al dualismo antropológico de Mujica
Intentemos un apretado resumen de las exposiciones. Omitimos a la Sra. Carlotto porque fue más específica de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo:
Juan C. Monedero: estamos en una lucha ideológica contra la “utopía neoliberal” que capta la imaginación de nuestras poblaciones, que hace creer que es posible conseguir cualquier paraíso a través del dinero y convence a muchos trabajadores de creerse clase media. Esta ideología trabaja promoviendo: el miedo o la incertidumbre sobre el futuro, la delegación política en los políticos y partidos y la construcción intencional de la indiferencia, convenciéndonos de que no hay alternativas al modelo.
A juicio de Monedero la respuesta a esas tres ofensivas ideológicas por parte del “pensamiento emancipatorio” deben ser: una “digna rabia” (como la define el EZLN), la participación y el compromiso.  Y propone cuatro acciones: 1. El “no” individual que ayuda a construir el “mosaico” colectivo de la resistencia social al sistema; 2. La exigencia de una “reforma mediática” que controle a los “mass media”; 3. Separar al partido de los cargos institucionales, cuando se ganan; 3. Ser en la actividad política dialécticos o dual (onda/partícula), dado que “las certezas no están consolidadas”: a la vez partido/masas; municipal/nacional; nacional/globalizador; liderazgo/participación; racional/emocional, etc.
No incluyó en su reflexión la crisis catalana, que estaba candente en ese momento, ni a la política de Podemos al respecto.
Álvaro García Linera: en Latinoamérica la izquierda ha dejado de ser intelectual, testimonial y sacrificada como lo era en los 70. Destacó éxito de políticas sociales de los gobiernos progresistas: disminución de la pobreza de 210 millones de personas en el 2000 a 140 millones en 2015; crecimiento de la clase media y del ingreso de los trabajadores de 10 al 15% y del gasto social en 10%, etc. Además de una colaboración soberana de los estados sin la tutela de Estados Unidos a través de la CELAC, UNASUR y ALBA.
Sin embargo, dictaminó que “las cosas no son como hace 5 años”, pues “no es un buen momento para la izquierda”, aunque negó que se haya acabado el “ciclo progresista”, destacando las victorias electorales del Frente Amplio en Chile y Perú.
Fue el expositor más específico en esbozar una autocrítica señalando 7 errores de las izquierdas y sus gobiernos: 1. Cuando se gobierna la economía ocupa el puesto de mando, “si la economía falla, la política falla”; 2. Construcción hegemonía, dialéctica entre el “núcleo duro” de votantes y ampliar alianzas hacia las capas medias”; 3. Hay que derrotar “intelectualmente” al adversario antes de sumarlo (¿?); 4. Hay que transformar las estructuras cognitivas “weberianamente”, transformando la relación con los medios de comunicación para poder vencer moralmente en los cerebros de la gente; 5. Nunca subestimar al adversario; 6. Hay desequilibrios entre liderazgos carismáticos y colectivos; 7. La corrupción, porque la “integridad moral” es la mejor posesión de la izquierda, que si se pierde es peor que las derrotas electorales.
Dilma Rousseff: centró su discurso en el proceso del golpe de estado en su país. Reivindicó las políticas sociales de los gobiernos del PT señalando que los gobiernos del PSDB solo aplicaban “planes pilotos” para poblaciones muestrales, mientras que el gobierno de Lula y el suyo ampliaron grandemente las políticas sociales: hasta 46 millones de personas en el plan “Bolsa Familia” y 63 millones en el de salud; el congelamiento del precio del gas de cocina (para los pobres); y la elevación a “clase media” a 40 millones de personas.
A partir de 2014 es cuando inicia la crisis en Brasil, con: 1. La caída del precio de los “commodities”; que tuvo efectos inmediatos en las recaudaciones fiscales; 2. La política monetaria de Estados Unidos que produjo inflación; 3. La caída notable de la producción de bienes (entre 10 y 6 %). 
A su juicio, la oposición de derecha concluyó que no podían ganar electoralmente al PT, de ahí que deciden propiciar el golpe mediante la “criminalización del presupuesto” social y la misoginia, para lo cual usaron el control de los medios de comunicación nacionales. El golpe tenía tres objetivos: debilitar a los BRICs; imponer un modelo económico contra el neodesarrollismo, la industria nacional y el desmantelamiento del estado nacional; contra el presupuesto social (Temer lo ha congelado por 20 años).

Dilma, en su intervención de una hora, no realizó ninguna autocrítica de su gobierno y partido, ni aludió a las reformas económicas de corte neoliberal iniciadas por ella, ni a la alianza electoral con el PSDB. Sí reivindicó que es posible una “relación decente” con el mercado (regulado) y el compromiso con la democracia, el “lado cierto de la historia”.
José Mujica: mantuvo lo esencial  del discurso ofrecido en el Paraninfo de la Universidad de Panamá cuando se le otorgó el “Doctorado Honoris Causa”, una semana antes, cuya lógica argumental es que: existe una dualidad en la historia, que hace a la “esencia antropológica” de los seres humanos, la lucha entre el egoísmo individualista y la solidaridad colectiva.
A su juicio, la lucha actual entre la izquierda y la derecha no es más que la actualización de esa lucha eterna que hace a la “condición humana”. La izquierda desarrolla una lucha ideológica por el bien común, pero es una lucha en la que nunca se gana definitivamente, “porque nunca estaremos derrotados porque nunca triunfaremos definitivamente”.
Con esto Mujica cerró el debate, tanto literalmente en Montevideo, como para siempre, puesto que una vez que ha pontificado, cuál si de moderno San Agustín se tratara, que el problema se remite a la “esencia del hombre” (carne corruptible/espíritu perfecto), ya no hay lucha de clases que valga, ni programas, ni partidos.
Sólo cabe la resignación cristiana o, como postulan los “revolucionarios” postmodernos, la “resistencia”, porque la revolución socialista salió del discurso y del horizonte de las esperanzas que empujan la acción política.
Es el mismo viejo debate: reformar el capitalismo o hacer la revolución socialista
De lo dicho por los expositores, en especial por García Linera y Rousseff, se desprenden dos conclusiones claras:
 La positiva, los gobiernos progresistas demostraron que repudiando al mercado (capitalismo) como único regulador, y adoptando algunas políticas sociales desde el estado, es posible mejorar la vida de millones de personas notablemente;
La negativa, los gobiernos progresistas no alteraron la esencia del sistema capitalista, ni de la estructura productiva, ni la asignación de proveedores de materias primas en el mercado mundial, por ende, sus logros sociales han sido limitados y reversibles.
La crisis de los gobiernos progresistas está en que se han atorado en los límites del sistema capitalista y por ende caen víctimas de las propias contradicciones del sistema: crisis económica mundial, caída de los precios de las exportaciones de materias primas, bajas recaudaciones fiscales de las que dependen los programas sociales, estancamiento productivo, y su consecuente aumento de la pobreza, desempleo, delincuencia, etc.
El caso más dramático es el de Venezuela, donde hay una hiperinflación de tres dígitos, un desabastecimiento notable de los productos de primera necesidad, que no es peor gracias a que se mantienen a medio ritmo las ayudas sociales que aporta el estado a las familias. Pese a lo grave de la situación, se mantiene un sistema inoperante de importaciones mediante asignación de divisas del estado hacia empresas privadas y no se ha nacionalizado la banca. Con lo cual se mantiene intacto el poder económico de la burguesía enemiga del Proceso Bolivariano para sabotear y propiciar el golpe de estado.
Pasados 15 años de la experiencia con gobiernos progresistas, los países latinoamericanos siguen siendo monoexportadores de materias primas; con economías capitalistas controladas por élites oligárquicas, con clases trabajadoras en que prevalece el empleo precario, los bajos salarios, altas tasas de desempleo e informalidad, con su consecuente pobreza, y baja calidad de los servicios públicos, de salud y educación, con deficientes índices de violencia. En fin, nuestros países han cambiado muy poco.
Respecto al otro elemento del debate en Montevideo, el factor subjetivo o la conciencia de clase, ésta se construye permitiendo la acción política independiente de la clase trabajadora en la defensa de sus intereses mediante sindicatos y organismos de tipo asambleario (como lo fueron los Cordones Industriales del Chile de Allende).
Pero en esto también los gobiernos progresistas han cometido “harakiri”, al no permitir la actuación independiente y el debate democrático en los organismos de la clase. Por el contrario, ha prevalecido el manejo clientelista, debilitando a la acción popular que da fuerza al proceso de cambios anticapitalista. Por carambola se han debilitado a sí mismos.
Aquí es donde conviene repasar las enseñanzas de Lenin, dirigente de la primera revolución obrera triunfante de la historia, la Revolución Rusa, cuando en duras circunstancias de los años 20 adoptó un conjunto de medidas favorables a los capitalistas rusos (la NEP), pero que trazaba donde estaban los límites que seguían definiendo como socialista a ese proceso:
 “Esta revolución es socialista. La abolición de la propiedad privada de la tierra, la introducción del control obrero, la nacionalización de los bancos son otras tantas medidas que llevan al socialismo. No es aún el socialismo, pero son medidas que nos llevan a él a pasos de gigante. No prometemos a los campesinos y a los obreros un país de abundancia de un día para otro, pero decimos: la alianza estrecha de los obreros y de los campesinos explotados, la lucha firme, sin desfallecimiento, por el poder de los Soviets nos conducen al socialismo”





ARGENTINA, UNASUR Y UN CAMINO ERRADO

Página 12 de Argentina (www.pagina12.com.ar)
                                                                 
Trascendidos de días atrás pusieron sobre la mesa un tema que desde el inicio de la gestión Cambiemos está presente en los debates sobre política exterior: la participación argentina en la Unasur. Básicamente, de lo que se viene hablando es de la potencial retirada del país.
Una medida de tal calibre sería justificada en torno a cuatro razones: el pecado original de la Unasur, su naturaleza, su perfil institucional y su carga material. ¿Qué significa esto? El pecado original del bloque es haber nacido demasiado bolivariana, con demasiado olor a Venezuela y Bolivia. Asimismo, su naturaleza se basa en el consenso. Es decir, que todas las decisiones en su interior deben tomarse acuerdo de todos sus miembros. Mas simple: si uno solo se opone, un proyecto queda en camino. El hecho de tener que construir consensos con países como los mencionados díscolos parece un imposible desde la perspectiva del gobierno argentino. Esto, sumado a una clara priorización de los canales bilaterales por sobre los multilaterales, convierte a aquel espacio en una molestia de poca utilidad. Relacionado con lo anterior, su perfil, demasiado politizado, dificulta la definición de políticas regionales concretas y pragmáticas. Finalmente, está la carga económica que implica participar en la Unasur, que va desde el financiamiento de sus estructuras administrativas, hasta el armado y participación en las múltiples instancias que la conforman. 
¿Cuánto de esto es real? Poco, poquísimo. Para ser justos, casi nada. Primero, Unasur no fue un proyecto bolivariano. Fue un proyecto que Brasil comenzó a impulsar desde 1994, luego de que entrara en vigencia el Nafta, en el norte del continente. Asimismo, fue el resultado de casi una década de negociaciones entre doce Estados que tuvieron diferentes gobiernos y que en su etapa final (2008) incluía una profunda heterogeneidad de liderazgos de liderazgos, que iba desde Lula, Chávez o Morales hasta Uribe o Alan García. En ese sentido, fue justamente la lógica de consensos la que posibilitó que tal iniciativa pudiera se concretada, incluso cuando la región atravesaba una delicadísima situación, que había incluido desde el asesinato del vicejefe de las FARC en Ecuador por parte tropas colombianas dirigidas por el entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos. Esto, entre varios otros problemas. Unasur es un espacio de debate político, y justamente su perfil “demasiado politizado” es el que ha permitido avanzar en una agenda regional que pone al Estado –y no al mercado– como actor primario en la discusión que trasciendo lo comercial e incorpora temas de enorme sensibilidad e impacto en la sociedad sudamericana, tales como la infraestructura, la salud, la ciencia y la tecnología o la defensa. Util o no, con capacidad de incidencia o no, la discusión política multilateral de estos temas comenzó a darse en una época en la que la excesiva confianza en los mercados había dejado enclenque a amplios sectores de la población. ¿Cuánto le cuesta esto a la Argentina? En noviembre, los delegados aprobaron el presupuesto de 2018 de la Unasur, que es de 9.786.876 dólares, lo que incluye los gastos de sus instancias permanentes tales como su Instituto de Salud y de su Centro de Estudios de Defensa. El 40 por ciento le corresponde a Brasil, mientras que Argentina debería hacer cargo del 16.5 por ciento. Así y todo, está atrasada un año en los pagos.
Queda por preguntarse: ¿cuánto de lo trascendido sobre el retiro argentino de la Unasur es cierto? Nuevamente la respuesta es: probablemente poco. Y son varias las razones que permiten predecir esto. En primer lugar, existen razones históricas. Es mucho más sencillo dejar a un mecanismo regional en coma inducido que retirarse, denunciarlo o disolverlo. Uno podría decir que esto ha venido haciendo Cambiemos hace ya varios años, algo evidente durante la pasada presidencia de Venezuela y la actual de Argentina. Pero también existen contradicciones. Porque si bien es cierta la ausencia de reuniones presidenciales o de ministros en varios sectores, Unasur es mucho más que esto. Aunque golpeados, el Instituto de Salud y el Centro de Defensa cuentan con agenda propias y muestran año tras año avances técnicos. Más allá de los prejuicios iniciales, se han venido llevando ca cabo decenas de reuniones de todas las instancias sectoriales y hasta han comenzado algunas a nivel ministerial. En ese sentido, el mismo gobierno argentino ve en su interior ciertos ejes de especial interés. Entre ellos se destacan el de infraestructura, siendo IIRSA clave para el desarrollo de inversión, producción y trabajo, entre otras cosas. Además, argentina viene presionando desde hace tiempo por la candidatura de José Octavio Bordón a la secretaría general, algo que permitiría comprender un amague de salida como una herramienta más para resolver dicha designación antes del traspaso de la presidencia pro tempore a Bolivia en abril del año próximo. Y es justamente Bolivia, junto a Venezuela, uno de los países que se oponen a la candidatura de Bordón, pero que también desea que se designe secretario general antes de se le venga encima la presidencia. Abandonar el bloque resultaría una decisión errada en un camino de por sí equivocado en la búsqueda de la autopregonada política exterior pragmática y desideologizada. 





¿RESISTIRÁN LOS PAÍSES DEL ALBA LA PRESIÓN ASFIXIANTE IMPLEMENTADA POR EEUU?

Telesur de Venezuela (www.telesurtv.net)
                                                                  
El Brexit y el triunfo de Donald Trump supusieron el ocaso del “escenario teleológico” en el que la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el “escenario teleonómico”, marcado por dosis extremas de volatilidad que afectarán de manera especial al Nuevo Orden Geopolítico Mundial.
Así, asistiremos en el Trienio 2018-2020 a la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola negra involucionista que consistirá en la implementación de “golpes de mano blandos“ con el objetivo inequívoco de sustituir a los regímenes insensibles a los dictados de Washington (Nicaragua, Ecuador, Venezuela y Bolivia) por regímenes militares autocráticos, mediante la táctica del “palo y la zanahoria” expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949).
Los fines de estos tipos de guerra fueron descritos por este autor de la siguiente manera: “en estas guerras no convencionales se trata de hacer dos cosas debilitar la voluntad y la capacidad de resistencia del enemigo y fortalecer la propia voluntad y capacidad para vencer” y más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”.
¿Nicaragua en el punto de mira del Pentágono?
Petrocaribe fue creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los países miembros en condiciones ventajosas de pago, como créditos blandos y bajas tasas de interés y estaría integrado por 18 países (incluidos Honduras, Guatemala, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Belice y una decena de islas del Caribe) y según las autoridades venezolanas, el país exporta 100.000 barriles diarios a los países del bloque que generaban una factura de 4.000 millones de dólares, de la cual una parte se paga en "efectivo" y el resto estaría subsidiado. La nueva estrategia de EE.UU. sería estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas al depender en exclusiva de la venezolana Petrocaribe para su abastecimiento energético, empezando por el presidente dominicano Danilo Medina.
China habría asumido el reto de construir un nuevo canal en Nicaragua (Gran Canal Interoceánico) similar al canal del istmo de Kra que tiene proyectado entre Tailandia y Birmania para sortear el estrecho de Malaca, convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas e inauguró en el 2010 el gasoducto que une a China con Turkmenistán y que rodea a Rusia para evitar su total rusodependencia energética al tiempo que diversifica sus compras, por lo EE.UU. procederá a desestabilizar el gobierno de Daniel Ortega dentro de su estrategia geopolítica global de secar las fuentes energéticas chinas. Por otra parte, la instalación el pasado abril de una estación satelital rusa en Managua (laguna de Nejapa) para “controlar el narcotráfico y estudiar los fenómenos naturales” habría provocado el nerviosismo del Pentágono que acusa a Rusia de “estar usando Nicaragua para crear una esfera de espionaje militar” mediante el Sistema Global de Navegación por Satélites (Glonass), el equivalente al GPS de EE.UU. Así, hemos asistido a la aprobación por el Congreso y el Senado de EE.UU del proyecto de ley conocido como Nica Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act of 2017), que siguiendo la estrategia kentiana busca congelar los préstamos internacionales de instituciones satélites de EE.UU. (Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo), a Nicaragua con el objetivo confeso de provocar su inanición financiera y posterior asfixia económica.
¿Resistirá Maduro la asfixia económica implementada por EE.UU.?
En Venezuela, la decisión de Maduro de confiscar la planta de General Motors fue vista por la Administración Trump como un atentado contra los intereses de las multinacionales estadounidenses, escenario que será aprovechado por el Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, antiguo Presidente y Consejero Delegado de Exxon Mobil cuando fue nacionalizada en el 2007 por Hugo Chávez, para intentar un golpe de mano contra Maduro. Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EE.UU, verdadero Poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior y a instancias de Tillerson, la revolución chavista ya fue declarada “enemiga peligrosa de EE.UU”. Además, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China). En consecuencia, tras una sistemática e intensa campaña desestabilizadora basada en el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana, la toma de las calles por la oposición, la aplicación de sanciones al crudo venezolano para provocar el default o cese de pagos, el Ejército podría erigirse en “salvador de la Patria”, (siguiendo el plan diseñado por la CIA que contaría con la inestimable ayuda logística de Colombia convertida en el portaaviones continental de EEUU) y dar un “golpe de mano” en el 2018 contra Maduro para finiquitar el legado chavista en Venezuela. Ello significará el retorno a la política del Big Stick o “Gran Garrote”, (cuya autoría cabe atribuir al presidente de Estados Unidos Theodoro Roosevelt), sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, dentro de la Doctrina Monroe ,“América para los Americanos”.





SE REUNIRÁ CON EVO MORALES PARA AVANZAR EN ACUERDOS

El Liberal de Argentina (www.elliberal.com.ar)
                                                                                                                
El presidente Mauricio Macri y su par de Bolivia, Evo Morales, finalmente concretarán en febrero la reunión bilateral que había sido suspendida en dos oportunidades y analizarán el vínculo entre ambos países, principalmente en lo que hace a temas energéticos y de integración ferroviaria.
Los jefes de Estado también apuntan a saldar una deuda que mantienen y enfrentarse en un desafío futbolístico.
"Aprovechamos para dialogar rápidamente en los pasillos, aprovechando la Cumbre del Mercosur (en Brasilia), con el hermano presidente Macri. Él me dijo que programaremos una bilateral suspendida en dos oportunidades por la Argentina para el mes de febrero", sostuvo el mandatario extranjero en una conferencia de prensa en el Palacio Quemado.
Ambos jefes de Estado aún no mantuvieron una reunión desde la llegada del líder del PRO a la Casa Rosada, aunque sí dialogaron en distintas oportunidades, como las cumbres del bloque regional que se llevaron a cabo en Asunción del Paraguay, Mendoza y la recientemente realizada en Brasilia.
Entre los temas que abordarán se destacan los de índole energética; migratoria, ya que la Argentina alberga la principal comunidad boliviana fuera de sus fronteras; de seguridad, para profundizar el control de los pasos legales e ilegales entre ambos países; así como también comerciales y de transporte.





EL GOBIERNO DE MORALES ARREMETE CONTRA LAS ASOCIACIONES MEDIOAMBIENTALES EN BOLIVIA

El Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), organización social con sede en Cochabamba que desde los años setenta desarrolla labores de investigación y documentación sobre la realidad socioeconómica tanto de Bolivia como de toda América Latina, hoy se enfrenta a su cierre.

El Salto de España (www.elsaltodiario.com)
                                                                                  
Le acaban de congelar todas sus cuentas bancarias y ha sido acusada de cometer diversas irregularidades financieras. Hay voces que alertan de su inminente ilegalización y hasta del próximo enjuiciamiento de sus dirigentes. Se trata de una organización social que desde hace mucho tiempo viene denunciando las privatizaciones de los servicios públicos y los impactos de las compañías multinacionales en su país. Y que, al haber sido crítica con el gobierno por seguir fomentando un modelo económico basado en el extractivismo y en la exportación de materias primas, ha sido descalificada públicamente por ese mismo gobierno en varias ocasiones.
Seguramente hay muchos colectivos y movimientos sociales de todo el mundo que podrían identificarse con este relato. A saber: organizaciones que defienden la tierra y el territorio, la supervivencia de las comunidades locales y los pueblos originarios, la protección de la biodiversidad y los ecosistemas en los que habitan. Y que, para ello, tienen que enfrentarse con las empresas transnacionales que expolian los recursos naturales y con los gobiernos y las instituciones internacionales que las apoyan. Y por eso son criminalizadas, perseguidas y amenazadas. Lo que quizás resulte extraño, desde una perspectiva izquierdista europea, es que eso pueda estar sucediendo en un país con un gobierno progresista como es Bolivia.
Pero, efectivamente, es lo que le está pasando al Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), una organización social con sede en Cochabamba que desde los años setenta viene desarrollando labores de investigación y documentación sobre la realidad socioeconómica tanto de Bolivia como de toda América Latina. Y que hoy se enfrenta a su posible cierre y pérdida de personalidad jurídica, a raíz de unas acusaciones por parte del rector de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba en relación a un supuesto incumplimiento del contrato que tenía el CEDIB con dicha universidad. Esa denuncia ha tenido consecuencias inmediatas en los últimos meses: en abril se produjo el desalojo del CEDIB de la sede que ocupaba desde hace 24 años y ahora le han congelado las cuentas sin que haya habido una notificación oficial de la orden judicial.
Conocemos la labor del CEDIB desde hace más de una década y hemos trabajado conjuntamente en diferentes campañas y publicaciones: desde las audiencias del Tribunal Permanente de los Pueblos para juzgar a transnacionales como Repsol por sus impactos en cinco países latinoamericanos, hasta las sesiones del grupo intergubernamental de la ONU que está elaborando una normativa internacional para obligar a las grandes empresas a respetar los derechos humanos en cualquier lugar del planeta, pasando por el estudio de las multinacionales españolas en Bolivia o el análisis crítico de la nacionalización de los hidrocarburos en el país. De los debates en la Asamblea Constituyente que dieron lugar a una de las constituciones más avanzadas en términos ambientales a los abrazos de Evo Morales con Antonio Brufau cada vez que Repsol hacía algún anuncio para reforzar su apuesta por Bolivia como un socio estratégico para la compañía, de las movilizaciones indígenas contra la carretera que iba a atravesar el TIPNIS a la denuncia de las nuevas concesiones petrolíferas en áreas protegidas, hemos podido compartir con el CEDIB muchos momentos en el largo camino de la resistencia social frente a las grandes corporaciones.
A la vez, desde hace años venimos compartiendo espacios y debates en torno a los posibles avances hacia “otros modelos de desarrollo”. En el cuaderno Transnacionales, agentes… ¿de qué desarrollo?, publicado por el Instituto Hegoa en 2011, se analizaba el distanciamiento y las crecientes tensiones que se estaban produciendo en América Latina entre los gobiernos progresistas y los movimientos sociales por la profundización del modelo primario exportador. Ya entonces Marco Gandarillas, director ejecutivo del CEDIB, planteaba la disyuntiva entre “el pragmatismo extractivista, el voluntarismo ‘pachamamista’ y otros dilemas del proceso de cambio en Bolivia”.
Desde entonces, en Bolivia, el “proceso de cambio” ha ido evolucionando hacia un modelo presidencialista que, al tiempo que busca la reelección indefinida, trata de silenciar las voces críticas que cuestionan las políticas gubernamentales. Al igual que en Ecuador, en 2013, el gobierno de Rafael Correa decretó el cierre de la Fundación Pachamama y, justo hace un año, inició los trámites administrativos para la –por ahora, fallida– disolución de Acción Ecológica, en el caso de Bolivia se ha abierto un proceso de control sobre las ONG que hacen planteamientos críticos con las políticas gubernamentales. Así, en 2015 se iniciaron los trámites para quitar la personería jurídica de ONG y fundación a diferentes organizaciones. Entre ellas estaba el CEDIB, que ya manifestó su desacuerdo con la exigencia de introducir en sus estatutos la condición de “promover el desarrollo económico y social” del país por entender que significaba alinearse con el modelo de desarrollo planteado por el gobierno.
Ese mismo año, el vicepresidente Álvaro García Linera acusó a cuatro organizaciones bolivianas, entre las que se encontraba el CEDIB, de difundir mentiras y tergiversar la realidad. Y amenazó con expulsar a estas organizaciones por recibir fondos del exterior y hacer política: “No tienen derecho a entrometerse en asuntos políticos en nuestro país, si se entrometen se van afuera”. Junto a los obstáculos legales, las trabas burocráticas y las advertencias públicas que han ido dificultando el trabajo de estas ONG, el vicepresidente del gobierno de Bolivia ha acusado recientemente al CEDIB de ser una organización derechista.
Pero el silenciamiento de las voces críticas hace un flaco favor a una propuesta institucional que debería tener entre sus objetivos el fortalecimiento de la soberanía popular y la emancipación de las mayorías sociales. Y es que estas políticas necesitan de un continuo contraste social, porque resulta tan importante el contenido de una decisión como la forma en que se ha adoptado. De ahí la importancia de las alianzas sociales y de la voluntad de someter los acuerdos y las decisiones institucionales al contraste social. O al menos, a la idea de reactivar movimientos sociales y crear pensamiento crítico, y no únicamente a la de construir un cuerpo electoral favorable. La transformación y superación del capitalismo, en último término, implica una confrontación radical entre intereses contrapuestos, y para ello se requiere considerar no solo el bienestar concreto de las personas sino también la capacidad generada para modificar las relaciones estructurales de poder. Las reformas “sin más”, además de meramente coyunturales, pueden acabar fortaleciendo el orden establecido y generar desmovilización.
En este marco, la deslegitimación de las organizaciones sociales y ambientalistas que han criticado la orientación extractivista tomada por el gobierno de Bolivia, al fin y al cabo, perjudica la capacidad de afrontar colectivamente las transformaciones que necesitan las mayorías sociales: algunas de ellas han impulsado los procesos de cambio y sus reclamaciones se enmarcan en avanzar hacia leyes y políticas de mayor soberanía. Por eso más de cuarenta organizaciones sociales, indígenas, ecologistas, sindicales y de derechos humanos procedentes de diferentes países acaban de firmar una declaración pública de apoyo al CEDIB, reconociendo su aportación al proceso democrático en Bolivia a través de la investigación y el análisis crítico. Desde la preocupación por una situación que puede erosionar los derechos democráticos fundamentales, estas organizaciones demandan el cese del hostigamiento y la garantía del normal desarrollo de las actividades de este centro de estudios. Porque el fortalecimiento de la democracia es una condición indispensable para enfrentar la mayor agresividad de la expansión de las grandes corporaciones transnacionales.

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