martes, 19 de noviembre de 2019

BOLIVIA: LA BATALLA DE LA 'WHIPALA'. LA BANDERA INDÍGENA SE CONVIERTE EN UN SÍMBOLO DE POLARIZACIÓN

Dos concentraciones en La Paz resumieron ayer cómo vive Bolivia su quinta semana de crisis social y política. Por un lado, una nueva concentración de sectores que conforman el Movimiento Al Socialismo (MAS) cruzaron la ciudad con el objetivo de demostrar que prosigue la batalla para que su gran líder, Evo Morales, regrese de inmediato de su exilio en México.
Y por el otro, cientos de personas haciendo cola para comprar pollo en la Iglesia de San Miguel, ante el desabastecimiento que acorrala a sus habitantes. Las barricadas se levantaron ayer en "sentido contrario": para evitar los destrozos de los manifestantes. El Gobierno también se ha visto obligado a implantar un plan de emergencia para abastecer de combustible la capital. "Hemos tenido que importar diésel y gasolina desde Chile y Perú", desveló ayer Víctor Hugo Zamora, nuevo ministro de Hidrocarburos.
Los llamamientos al diálogo han fracasado hasta el momento, aunque las nuevas esperanzas se centran en la iniciativa puesta en marcha ayer por la Iglesia Católica, que cuenta con la connivencia de la Unión Europea y de la embajada española. La hoja de ruta católica contiene tres puntos principales: la pacificación del país, las nuevas elecciones y la composición del nuevo tribunal electoral.
En paralelo a las batallas campales en la calle y a las protestas, las declaraciones rebotan como si de un frontón se tratase: los nuevos miembros del Gobierno no esconden su total beligerancia contra la antigua administración y los dirigentes de la revolución indígena no ahorran al país ni ultimátum ni amenazas. "Vamos a seguir deteniendo a la gente que está hostigando", repitió el ministro Arturo Murillo, uno de los más poderosos del nuevo gabinete.
El símbolo de la lucha
Bolivia es un país tan radicalizado hoy políticamente que la 'whipala', bandera que representa a los pueblos indígenas, se ha convertido en el escudo que todo el mundo quiere: unos para reivindicarla, convertida en el símbolo de su lucha, y otros para protegerse de las oleadas de violencia que van y vienen como si la temida guerra civil, concepto repetido hasta la saciedad, fuera una amenaza verdadera.
Pese a que Jeanine Áñez, presidenta provisional, ordenó para disipar cualquier duda que la popular bandera de símbolos cuadrados permaneciera junto a la bandera nacional en organismos públicos, los seguidores de Evo Morales denunciaron que su símbolo patrio, reconocido por la actual Constitución, había sido ultrajado. En redes sociales se viralizó el momento en que un policía se arrancaba la réplica de la bandera en miniatura de su uniforme y la indignación se disparó como si fuera la lava de un volcán. Poco importó que militares y policías reivindicaran la bandera como suya.
La batalla de la 'whipala' airea cómo Bolivia es hoy un país partido en dos. Morales es muy fuerte en zonas populares, indígenas, campesinas y en los Andes, mientras la oposición ha crecido en las ciudades, dentro de la clase media, entre los estudiantes que durante 14 años han sufrido la sobre exposición del líder indígena y también en la zona oriental, conocida como la Media Luna. Santa Cruz, su capital, es el principal bastión de la oposición contra Morales.
Fue precisamente la bandera contra Evo la que unió a sus detractores, sobre todo desde 2016, cuando el líder aimara ignoró el resultado del referéndum que le dijo 'no' a sus deseos de eternizarse en el poder.
Bolivia parece hoy un callejón sin salida donde sólo se escuchan soflamas y cantos fundamentalistas. La convocatoria de unas nuevas elecciones está trancada por la negativa de los sectores revolucionarios que controlan todavía Congreso y Senado, lo que llevaría a Áñez a convocar los nuevos comicios a través de un decreto para dentro de 90 días. Una solución atisbada también por la Unión Europea.
"Reiterar el ofrecimiento de la UE de cooperar para que Bolivia pueda celebrar lo antes posible elecciones transparentes y creíbles", confirmó el diplomático español León de la Torre Krais, delegado europeo en La Paz, hombre clave en las negociaciones de las últimas horas.
"Informamos que muy pronto daremos noticias sobre nuestro principal mandato, la convocatoria electoral y la recuperación de la credibilidad democrática de nuestros país", concluyó la presidenta provisional el domingo.
Morales también usó la 'whipala' para sus llamamientos de estos días, incluso comparando la actual represión con el "yugo español que ejecutó a Tupac Katari por pedir libertad". "La dictadura de Mesa, Camacho y Añez mató a 12 hermanos por exigir democracia. La Historia se repite", dijo. Hasta ahora, la influencia del exiliado en México bloqueó cualquier intento de acercamiento entre las dos partes en el conflicto, pese al doble lenguaje que utiliza el ex presidente. Los negociadores buscan vías intermedias con otros dirigentes indígenas que sí estarían dispuestos a aceptar el reto electoral. (www.elmundo.es)





QUÉ ES EL “CERCO DE TÚPAC KATARI” QUE ANUNCIARON LOS DEFENSORES DE EVO MORALES Y POR QUÉ ATEMORIZA TANTO A LA PAZ

En 2003 y 2005, las protestas antigubernamentales ya optaron por una estrategia radical para tratar de sacar a los gobernantes de turno: cercar La Paz. Los partidarios de Evo Morales acaban de anunciar que se proponen hacer precisamente eso: “Que no entre ni un grano de arroz a La Paz”

BBC Mundo de Londres (www.bbc.com/mundo)

Los productos de la canasta básica casi agotados, filas para el pan durante las madrugadas, calles vacías por la falta de gasolina... La Paz tiene esas imágenes de 2003 y 2005 todavía frescas en la memoria.
En ambas oportunidades todos los accesos a la ciudad sede de los poderes de Bolivia fueron cerrados para que no ingresen alimentos, gasolina ni bombas (tanques, garrafas) de gas para cocinar.
En las dos ocasiones los indígenas de tierras altas, vecinos de la ciudad aymara de El Alto, productores de hoja de coca y otros sectores decretaron el "cerco de Túpac Katari" a La Paz, la medida que las mismas agrupaciones anunciaron esta semana para defender a Evo Morales.
Con el expresidente autoexiliado en México y ahora pidiendo volver a Bolivia para terminar su mandato en enero de 2020, las organizaciones que le son leales no se rinden y exigen la renuncia inmediata de la presidenta interina Jeanine Áñez.
A cuatro semanas de las elecciones que la oposición denuncia fraudulentas y que según la OEA tuvieron “irregularidades”, los movimientos sociales apelan a una estrategia que ya funcionó antes y que se origina en el siglo XVIII.
Una medida que, cuando apenas se perciben sus primeros atisbos en la ciudad, ya tiene atemorizados a los paceños.
La leyenda del cerco
En 2003, una movilización que en apariencia no significaba un peligro real para el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada degeneró en una masiva protesta que terminó provocando la dimisión del presidente.
Las primeras muertes producidas en esa oportunidad agudizaron la crisis y provocaron una determinación de las provincias indígenas que rodean a la ciudad de La Paz: cerco.
La respuesta del gobierno en El Alto acabó siendo conocida como la “Masacre de Octubre”, dejó más de 70 muertes. Gonzalo Sánchez de Lozada dimitió unas semanas después, el 17 de octubre de 2003.
En 2005, con Carlos Mesa como presidente sucesor del renunciante, se produjo una nueva crisis política en la que se produjo un nuevo bloqueo total a La Paz.
El cerco funcionó una vez más y el mandato de Mesa terminó prematuramente a mediados de 2005.
Pero la idea del cerco a La Paz no es cosa del siglo XXI. Nos podemos remontar de hecho a 1781, uno de los años icónicos de las luchas de los pueblos originarios contra el colonialismo español.
Fue el año en el que Julián Apaza, a quien llamaban Túpac Katari, junto a decenas de miles de indígenas cercó la ciudad de Nuestra Señora de La Paz durante varios meses desatando escenas de horror y desesperación entre los españoles y descendientes de españoles que habitaban la pequeña ciudad.
Pese a que la medida fue derrotada y Katari castigado hasta la muerte, el cerco quedó inscrito para siempre como la hazaña indígena que obligó a los representantes de la colonia a hincar rodilla por unos meses.
El 15 de noviembre de 1781, el líder emblema de los pueblos indígenas de Bolivia fue asesinado y Evo Morales lo recordó con un tuit desde México.
"El imperialismo español pensó que al descuartizar a Túpac Katari hace 238 años, cortaría la fuerza de los pueblos para romper las cadenas del colonialismo. Hoy más que nunca la lucha sigue. Ante la represión del golpismo racista, repetimos la sentencia: '¡Volveré y seré millones!'", publicó.
La reedición del cerco
Este lunes, una multitudinaria marcha de pobladores de las provincias indígenas de tierra alta marchó por La Paz.
"Ahora sí, guerra civil" es el grito con el que se abrieron paso por el centro de la ciudad y los alrededores del Palacio de Gobierno y la Asamblea Legislativa Plurinacional (congreso).
"Cerco hasta las últimas consecuencias, compañeros", incitaba uno de los manifestantes con un poncho rojo como vestimenta y portando una wiphala indígena en su mano derecha.
Sin detener su ritmo de avance, afirma que la enorme columna de marchistas es apenas la avanzada que se propone dejar a La Paz "sin un grano de arroz".
El fin de semana, en un cabildo (asamblea) de los representantes de las 20 provincias de La Paz y organizaciones sociales afines a Morales de la ciudad de El Alto, decidieron asfixiar a La Paz hasta que la presidenta interina Áñez abandone el puesto.
En el caso de que la autoridad que asumió la presidencia de Bolivia el 12 de noviembre no presente su renuncia, entre el martes y el miércoles comenzará el cerco y un paro indefinido con "bloqueo de mil calles".
Sin embargo, las organizaciones afines a Morales de El Alto no son las únicas que se sumarán a la movilización que se organiza.
Al mismo tiempo que los alteños anunciaban la radicalización de las protestas, las federaciones de productores de hoja de coca de el Chapare (selva en el centro de Bolivia) también pusieron un ultimátum a Áñez.
Los cocaleros chapareños aseguran que nunca abandonarán al hombre que era "uno de ellos" y llegó al poder
El temor al cerco
Lizzy Moraibe es una universitaria de 20 años y llegó a La Paz para estudiar.
Cuando se produjeron los cercos en 2003 y 2005 vivía en Santa Cruz y tenía menos de 6 años.
Para ella es absolutamente inédito lo que se vive en La Paz y confiesa que no sabe muy bien qué comprar para abastecerse ante el cerco.
"Yo tengo miedo, porque cada vez hay menos comida y no sabemos cuándo va a acabar", le dice a BBC Mundo.
Moraibe vive sola y acude a un restaurante todos los días para almorzar.
“Cada vez me dice que hay menos. Que ya no hay pollo, ahora no hay carne. Se está acabando todo”.
En cambio, el paceño Joeris Vera sabe muy bien cómo fueron los cercos recientes y aprovechó que tuvo la tarde libre para correr a los mercados.
Carga en un bolso dos kilos de carne vacuna por los que le cobraron más del equivalente a US$30, algo que no debería haber superado los US$20 antes de la crisis actual.
"Por suerte he conseguido esto, pero creo que la fila del pollo son tres horas", cuenta resignado.
Vera tiene 45 años y sí recuerda bien las últimas veces que el cerco de "Túpac Katari" obligó a la ciudad a multiplicar esfuerzos para abastecerse y a ratos parecer una ciudad fantasma.
“No quiero volver a eso. Ojalá arreglen por favor”, dice.





CRÓNICAS DESDE LA PAZ CERCADA: ¿QUÉ HA PASADO EN BOLIVIA DESDE EL 20 DE OCTUBRE?

¿Contra quién es este golpe? ¿Quién lo ha ejecutado? ¿Es realmente un golpe? Diferentes voces de los movimientos sociales y la izquierda boliviana cuentan a El Salto qué está pasando en el país tras las elecciones del 20 de octubre. 

El Salto Diario de España (www.elsaltodiario.com)

La noche electoral del 20 de octubre desató una ola de protestas que pedían “democracia” y denunciaban un supuesto fraude electoral que, por aquel entonces, la Organización de Estados Americanos (OEA) todavía estaba investigando. Durante 17 días se sucedieron manifestaciones en varios puntos del país, sobre todo en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, que culminaron con el amotinamiento de la policía en los cuarteles, arropados en muchos casos por la misma ciudadanía a la que días atrás rociaban con gas lacrimógeno. El amotinamiento les había convertido en ciudadanos, como ellos. Les hacían llegar comida e incluso en algunos lugares como en Cochabamba marcharon juntos exigiendo “la recuperación de la democracia y la renuncia del presidente Morales”.
El domingo 10 de noviembre, en un solo día, Evo Morales convocó elecciones, temprano en la mañana, y por la noche, renunciaba y se preparaba para irse a México. Esa noche, en las calles del centro de La Paz, se escuchaban sirenas, gritos y gente corriendo. Se veían focos de fuego a lo lejos —“llegaron los mineros”, decían— y la recomendación, de vecino a vecina, era encerrarse en casa y no salir.
Compañeras de El Alto decían que les había cortado el agua y que estaban asaltando comercios y farmacias, prendiendo fuego a casas de sindicalistas, líderes indígenas y partidarios del Movimiento Al Socialismo (MAS). Mientras, proliferaban los audios y vídeos sobre enfrentamientos entre ciudadanos —era imposible saber bien quién era quién— e incendios descontextualizados en grupos de WhatsApp y otras redes sociales. Nos enteramos por la radio que se estaban quemando las antenas de las televisiones bolivianas y algunas dejaron de retransmitir. Se viralizaron imágenes de policías quemando wiphalas, la bandera que representa los pueblos indígenas de los andes y el Estado Plurinacional de Bolivia. La gente empezó a tener miedo de una rebelión violenta.
¿Qué pasó en esas 24 horas? El país estalló y todas pensábamos que no llegaría a estos extremos. Sobre todo cuando a las 8h escuchábamos a Evo Morales convocar nuevas elecciones para que el país encontrara una rendija por donde respirar paz. “Mi misión es preservar la vida, paz, justicia social y la unidad de la familia boliviana. Por ello, escuchando a la COB [Central Obrera Boliviana], Pacto de Unidad, he decidido, primero, renovar todos los vocales del TSE [Tribunal Supremo Electoral]. La Asamblea legislativa en acuerdo con las fuerzas políticas establecerán los procedimientos para ello, y convocar a nuevas elecciones para elegir a sus nuevas autoridades. Quiero pedir bajar la tensión y pacificar. Llamo a todos garantizar la paz y la convivencia”.
El día antes, la OEA había hecho público su informe preliminar en el que aseguraba que era estadísticamente improbable que el presidente Morales consiguiera la diferencia del 10% respecto a su opositor, Carlos Mesa, antes de que “se parara sin motivo ni explicación, el conteo de votos. Morales no compareció públicamente hasta que la OEA emitió dicho informe. Horas después de la comparecencia de Evo en la televisión pública, el comandante en jefe de les Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, pidió su renuncia: “Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial” tomando en cuenta “la escalada de conflicto que atraviesa el país, velando por la vida y la seguridad de la población, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”.
Poco después, el comandante general de la Policía, Vladimir Yuri Calderón, también reclamó la dimisión del mandatario: “Nos sumamos al pedido del pueblo boliviano de sugerir al señor presidente Evo Morales presente su renuncia para pacificar al pueblo de Bolivia en estos duros momentos que atraviesa nuestra nación”.
No bastó la convocatoria de elecciones. Durante toda la tarde, los miembros del Gobierno del MAS renunciaron uno tras otro en una especie de efecto dominó. Hasta llegar al vicepresidente Álvaro García Linera y finalmente, a Evo Morales. Ambos comparecieron públicamente e hicieron un repaso a todas las conquistas sociales de estos 13 años, nueve meses y 18 días de mandato. Ninguna autocrítica. No dijeron nada del informe preliminar de la OEA. Morales denunció un “golpe cívico, político y policial” instigado por “grupos oligárquicos que conspiran en contra de la democracia”.
Y la verdad es que a primera vista, todo huele a “golpe” orquestado por la derecha empresarial fundamentalista y racista de Bolivia contra la gente y las organizaciones sociales que han sido parte del Proceso de Cambio con aires de contrarrevolución fascista. Pero dentro mismo de los movimientos de izquierda, no todos están de acuerdo.
“La derecha supo cooptar muy bien las movilizaciones que tuvieron lugar aquí en La Paz desde el 21 de octubre y hasta el día de hoy”, comenta Silvia Fernández, reconocida feminista y defensora de derechos humanos boliviana. “Eran jóvenes que, con todo el derecho pedían que se respetara su voto, pero tampoco tenían claro a quién dar su apoyo”, añade. Muchos de ellos coreaban “ni Evo ni Mesa” en sus marchas.
Hoy, La Paz está en guerra y se instaló una espiral de violencia y racismo que no dejó de incrementar desde la llegada del presidente del Comité Cívico de la ciudad de Santa Cruz, Luís Fernando Camacho, a la capital boliviana. Empresario, vinculado con el escándalo de evasión fiscal de los Papeles de Panamá, católico, aliado con sectores evangélicos fundamentalistas y que llegó prometiendo, textualmente, que “Dios vuelva a estar en Palacio Quemado”.
Le preguntamos a Ruth Alipaz Cuqui, defensora del territorio, indígena quechua-tacana de la tribu Uchupiamonas, de las tierras bajas, qué opina sobre el “golpe”. “Golpe o no golpe, esto es lo que le importa a la gente que no vive aquí y que ve lo que aquí sucede con su óptica acomodada. ¿Por qué no echan la vista atrás y se dan el tiempo de entender de dónde vino todo esto? ¿Por qué nos posicionamos de un lado o de otro? Para mi pueblo no hay derechas ni izquierdas y la polaridad es lo más pobre. Hay que escuchar lo más que podamos en vez de tragar y tener prisa por decir. Además, ya está muriendo gente y hay que volver a tomar el rumbo y convocar a elecciones. Nada es para siempre. Ni el que viene, ni el que fue. Mientras, nosotros, seguimos luchando. Y ellos, desde ‘arriba’, intentando convencer y polarizar en vez de pacificar”.
Después de las elecciones el país se convirtió en una olla a presión hirviendo llena de frustraciones provenientes de todos lados, de los que siempre apoyaron a Evo y al MAS y de los que se sentían traicionados de nuevo por la sospecha de un fraude electoral. El descontento de algunos sectores que habían apoyado al Gobierno del Evo viene de lejos. Entre los motivos de esta desafección destacan no haber acatado los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016, en el que ganó el ‘no’ a la posibilidad de reelección de Evo; no haber trabajado por la postulación de otro candidato o candidata del MAS; el ataque y la represión a los indígenas del Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis), la coptación de varias organizaciones sociales sindicales por parte del Gobierno o las consecuencias del reciente incendio de la Chiquitanía.
Dentro de este descontento fueron los jóvenes los que empezaron a salir a la calle con las demandas de “democracia” y “Evo no”. Los masistas no salían. Ni los incondicionales a Evo ni los descontentos con él. Parecía que líder opositor Carlos Mesa aglutinaba las demandas de estos jóvenes que habían crecido con el Proceso de Cambio, durante estos 14 años de Evo, y ahora veían el globo desinflado. “No hay mejor caldo de cultivo para la ultraderecha que un proceso de despolitización y hacer creer que la ‘democracia’ lo es todo”, comenta la feminista Silvia Fernández.
A estos jóvenes se les sumaron personas que encontraron en ellos y en sus marchas una forma de canalizar su hartazgo y su forma de denunciar un fraude electoral que estaba siendo analizado por la OEA. Pero no había más demandas. Y tampoco había un apoyo directo y masivo a Carlos Mesa.
Muchos salían por primera vez con la bandera tricolor con el objetivo de “salvar su patria de otro ciclo de Evo”. Pero también estaban los que no querían ni a Evo, ni a Mesa. Tenían claro lo que no querían pero sin plantear opciones políticas claras ni demandas concretas. Y entonces, apareció Luis Fernando Camacho, postulándose como el mesías salvador de los “sin rumbo” y decidió instalarse en La Paz. Empezaron a proliferar los cortes en las calles, y las protestas, diarias en el centro de la ciudad y los actos racistas violentos y misóginos en otros estados: el caso del brutal ataque a la alcaldesa del municipio de Vinto -Cochabamba, Patricia Arce, perteneciente al MAS; la muerte de Limbert Guzmán, de 20 años, también en Cochabamba durante los enfrentamientos que se desataron entre opositores y partidarios del presidente boliviano, o la violación de dos mujeres que venían en una caravana que salió de Sucre y Potosí rumbo a La Paz.
Bolivia estalló entre policías amotinados y frustraciones de todos lados metidas en esta olla a presión. Y al día siguiente, 11 de noviembre, nos despertaremos con un país que enfrentaba, en palabras de la feminista Silvia Fernández, “una terrible contrarrevolución fascista que recuerda a los años de la dictadura contra la que tanto luchamos. Ojalá podamos encontrar un rumbo después de este golpe que, de momento, solo está teniendo consecuencias para la población civil entre asaltos, ataques y enfrentamientos”, comenta Fernández, quien duda si a todo lo ocurrido se le puede llamar “golpe”.
Adriana Guzmán, aimara y de las “feministas antipatriarcales”, no tiene dudas: ha sido un Golpe de Estado. “Primero, porque se ha buscado la desestabilización social y política, se han articulado a grupos universitarios, paraestatales, paramilitares, grupos fascistas, racistas, que ya había desde 2008, como la Unión Juvenil Cruceñista”.
Según ella, sembrar el terror y desestabilizar políticamente, es la primera característica del golpe. Después, aliarse con la policía, que se amotina. Luego, convocar a los militares para que se sumen supuestamente a defender el pueblo. ¿Qué pueblo? “El que encabeza Camacho”, insiste. Finalmente, según Guzmán, lo que vemos el día en que Jeanine Áñez toma posesión no es a Carlos Mesa en Palacio de Gobierno. Quién sube al balcón es Luis Fernando Camacho, “representante de estos empresarios, de la Iglesia, del peor fundamentalismo de país”.
¿Contra quién es este golpe? Hoy La Paz está cercada. Faltan suministros de gasolina, gas y alimentos de todo tipo. “Es un golpe que ha promovido enfrentamiento entre vecinos profundizando el racismo. Han salido vecinos a decir que ‘basta de gobierno de indios, de ladrones’. Además, todos los que tenemos cara de indios somos señalados como parte del MAS. Especialmente las que somos mujeres originarias indígenas. Comenta Guzmán. “El golpe de estado es también un golpe a las mujeres, a las organizaciones sociales. Por el amedrentamiento, por la humillación. Es un doble golpe. No es solamente en el Estado, en el gobierno, sino también a las organizaciones sociales”. 
El día 11 los vecinos de La Paz organizan por barrios y hacen hogueras y vigilias para, según dicen, “proteger su casa” de los violentos. El racismo sale de las cloacas y la gran mayoría, dice, “tenemos miedo de que bajen los de El Alto”. Esa noche nadie baja en masa a La Paz. Son las propias sombras de los vecinos lo que provocan el toque de sirenas avisando “que viene alguien”. Miedo de sus propias sombras... miedo de los vecinos que no conocen... Hasta hoy continúan algunas puertas de edificios de La Paz forradas de cartón para evitar roturas y contenedores situados en medio del paso que recuerdan las barricadas vecinales.
Mientras tanto, algunos vecinos y vecinas del Alto deciden organizarse en comités de barrio de forma independiente. Otros, como Karen, del Distrito Uno, declaran que algunos vecinos han sido obligados a salir a manifestarse y poner la wiphala en el balcón y han decidido hacer hogueras en su calle, “vigilias” para protegerse. “Las hogueras al menos nos sirven también para intercambiar opiniones sobre lo que está pasando. El Alto era ampliamente masistas y nos unimos en las luchas de 2003 —realmente era toda una ciudad en contra de un sistema— y ahora estamos divididos: los que tienen ánimo de autoorganizarse, los que queremos que la presidenta Añez convoque elecciones y los masistas convencidos”.
Unas comparten en la calle y al borde del fuego. Otras en el centro de La Paz, donde ha tenido lugar el Segundo Parlamento de las Mujeres dentro de una sala de cine en el barrio de Sopocachi. Son varios grupos feministas que se han acogido a la idea de la activista María Galindo de hacer un parlamento solo de mujeres, con propuestas ‘pluridiverses’ que ayuden a recomponer el país. Las feministas pluridiverses articuladas en bloque declaran que “no darán ni un paso atrás frente a la ola fascista que tiñe el país con el gobierno interino de Añez y que estarán vigilantes”. Exigen la convocatoria inmediata de elecciones y la retirada de las Fuerzas Armadas de las calles.  
María Galindo, de Mujeres Creando, cree que Bolivia se está convirtiendo en un campo de concentración para todo tipo de aventuras y de hipótesis. “No tengo una bola de cristal para saber si Evo Morales podría volver o no. Antes de las elecciones generales, Morales estaba profundamente agotado, por eso probablemente forzó un fraude para ganar un poco más de votos. Sin embargo, también hay que decir que hay sectores importantes de la población que siguen apoyándolo. Al mismo tiempo, hay que decir que el Gobierno de Evo Morales se había convertido en un Gobierno caudillista, sin renovación política, sin renovación generacional, sin respeto a la propia Constitución. Morales está intentando aprovechar esta crisis política para presentarse internacionalmente como la víctima del golpe de Estado y recuperar la legitimidad internacional y en la sociedad boliviana; pero él podría haber resuelto el conflicto mucho antes y de una manera menos dramática”.
El 12 de noviembre, “los de El Alto” bajaron. Ahora sí. Y en masa. Se trataba de la primera marcha multitudinaria que llegó a La Paz después de las elecciones de octubre. Todos llevaban la wiphala, la bandera de los pueblos indígenas, y pedían respeto a su gente y a los símbolos que los representan. Le quieren devolver la dignidad a la bandera y a su pueblo que ha sido acusado de los actos vandálicos del 10 y 11 de noviembre. También rechazan que Áñez sea la presidenta interina, pues acumula una historia de desprecio contra los pueblos indígenas y campesinos. Le exigen, en el pliego de demandas de la manifestación, que pida perdón y que no tome posesión.
Es una marcha de memoria, dignidad y respeto donde encontramos personas de diferentes tintes políticos, pero juntas porque no quieren retroceder en los derechos conquistados y están hartos de ser tachados de violentos.
Muchos se sienten estafados por las irregularidades demostradas en el proceso electoral; otros, abandonados por Evo, y otros, traicionadas por las políticas llevadas a cabo en los últimos años. Pero en la manifestación del 12 de noviembre se tratana de respeto y dignidad. Mujeres de pollera con sus aguayos cargando wawuas (bebés) o comida, gente grande, muy grande, marchando al ritmo de los jóvenes y dejando claro que no darán ni un paso atrás en sus conquistas sociales. Unas conquistas que, según comentan, “no se las ha regaladas nadie”. “El Alto está presente”, corean. No están dispuestas a desaparecer de nuevo.  
Durante la marcha nos encontramos con Violeta Tamayo, de la organización Lorci-Pan y Rosas. Comenta que existe un profundo descontento con lo que está pasando: “Se está consolidando un golpe cívico–militar que no se puede dejar pasar. Si bien existe mucho descontento con Evo Morales —por ejemplo, nosotros nunca hemos dado apoyo político al MAS—, hay que hablar claro: lo que está en curso es un golpe de Estado y nuestro descontento no lo puede capitalizar la derecha. Lo interesante de la marcha es que ha sido autoconcovada y, de hecho, han increpado y sacado de la marcha a una persona del MAS identificada y han dicho que ha sido el MAS el que ha entregado los movimientos sociales a la derecha y que han huido cobardemente. Y ahora los que vamos a enfrentar a esta derecha fascista que está subiendo, a esta derecha que también el Gobierno ha favorecido con políticas económicas pro-capitalistas vamos a ser los que siempre hemos combatido en las calles, no va a estar Generación Evo o la Columna Sur de la clase acomodada afrontando el golpe que está en curso sino que van a ser todas estas personas que han bajado determinados desde El Alto, que han bajado con toda fuerza y combatividad, que han bajado reivindicando que el Octubre de 2003 no se olvida”. 
Tal como señala Tamayo, la marcha del 12 de noviembre fue autoconvocada, independientemente del movimiento vecinal y social, profundamente divididos durante los últimos años de Evo Morales. Al final de la marcha, se unen grupos declaradamente masistas y gritan consignas por el regreso de Evo. Los primeros manifestantes insisten en que ellos son independientes e intentan separar de la marcha el partidarios de Morales y los silban. 
Pero esa noche, después de la marcha, Áñez se convierte en presidenta interina del país con una escena inesperada: sale al balcón presidencial acompañada de las fuerzas armadas, los dos representantes de los comités cívicos de Santa Cruz y de Potosí (Camacho y Pumari) y con la Biblia bajo el brazo y la wiphala en manos de Camacho, entre gritos de “sí se puede”, “sí, pudimos” y proclamando solemnemente que “la Biblia ha vuelto” al Palacio. Una escena que da pie a la confirmación del “golpe de Estado cívico-policial-militar” y crispa los ánimos de mucha gente que empieza a recordar entre lágrimas y tensión, la época de la dictadura.
La histórica activista y pensadora Silvia Rivera Cusicanqui reivindica “la política del silencio ante la excesiva saturación discursiva”, añadiendo que “esta coyuntura nos ha dejado una gran lección contra el triunfalismo.
“Yo no creo en las dos hipótesis que se han manejado. El triunfalismo de que con la caída de Evo hemos recuperado la democracia me parece un exceso, es un análisis que se sale de foco. Mucho falta para recuperar la democracia, falta un trabajo de hormiga, falta un reconocimiento de cómo están en este momento las compañeras de Rositas, de Tariquía, las compañeras del Tipnis, doña Marquesa, Doña Cecilia... Algunas de ellas incluso han sido candidatas, pero nos falta hacernos cargo de esas realidades en las que la democracia es todavía una meta muy lejana porque todavía están manejadas por sindicatos, están capturados por la misoginia, por intereses de todo tipo que se acercan con intenciones tenebrosas y también hay gente que ha puesto el cuerpo, que ha luchado y, que sin embargo, a la hora de figurar en los espacios públicos se le ha privado de la palabra”.
La segunda hipótesis “equivocada y peligrosa”, comenta Cusicanqui es la hipótesis del golpe de Estado que simplemente quiere legitimar, “enterito, con paquete y todo, envuelto en celofanes, a todo el gobierno de Evo Morales en sus momentos de degradación mayor”.
“Estoy entristecida porque se ha ido el Evo. Pero no se ha ido la esperanza de que la wiphala nos represente y tenemos que seguir juntando fuerzas para recuperar la democracia en el día a día”, añade.
En los días siguiente Jeanine Añez formó un gabinete con personas de tendencia de ultraderecha mientras se suceden manifestaciones en todo el país en favor de Evo Morales. Desde el inicio del conflicto, la CIDH ha registrado 23 muertes en todo el país. La comisión denuncia como “grave” un decreto del gobierno interino que autoriza a los militares a controlar el orden público a la vez que los exime de responsabilidades penales. 
Partidarios de Evo Morales continúan llegando a La Paz procedentes de todo el país. Los bloqueos de carreteras, alimentos y gas continúan y se empieza a notar en la capital. El cerco a La Paz dura ya ocho días. No hay gasolina, escasea el gas, los mercados están vacíos y los precios no paran de subir. Largas colas en las tienditas para comprar carne. Hay gente que debe esperar hasta tres horas para comprar pollo.  
Este lunes, miles de indígenas y campesinos partidarios de Evo Morales se manifestaron para exigir la renuncia de la presidenta interina de facto, Jeanine Áñez, y para pedir justicia para las víctimas de la represión ejercida en el contexto de la crisis política. Al mismo tiempo, esta semana está previsto que comience también el diálogo entre el Gobierno de facto, el MAS y el poder legislativo, unas conversaciones apoyadas por la Unión Europea, la ONU y la iglesia. El primer punto que discutirán será la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales.





ENTREVISTA
                                                                               
EVO MORALES: "ESTA ES UNA CUESTIÓN DE CLASES. NO ACEPTAN QUE UN INDÍGENA HAYA CAMBIADO BOLIVIA"
                                                                                                                                                                                   
El expresidente boliviano asegura a EL PERIÓDICO estar dispuesto a dialogar con el gobierno de facto.

El Periódico de España (www.elperiodico.com)
                                                                                              
Evo Morales (Orinoca, 1959) no se despega de su pañuelo para sonarse repetidamente. La alergia es solo un síntoma. Dice sentirse expresidente por haber cumplido el mandato del pueblo, pero se considera jurídicamente aún presidente de Bolivia. Durante 14 años años gobernante del país andino, se siente incómodo a 6.000km de su tierra, alejado del frenesí político, pese a la agitada agenda en su exilio en la capital mexicana. 
Usted renunció para evitar un mayor derramamiento de sangre, pero la violencia ha aumentado y se ha agudizado la crisis social.
Renuncié para evitar más agresión a nuestro movimiento político de liberación. Sin embargo, bajo ese golpe de Estado empieza una dictadura: en cinco días, 24 muertos a bala, más de 150 detenidos que están siendo torturados al estilo de las dictaduras del siglo pasado.
La presidenta del Senado, Eva Copa, de su propio partido Movimiento al Socialismo (MAS), pidió a los movimientos sociales "deponer posiciones" para "no vivir del luto", mientras usted sigue azuzando a las bases. ¿Resultan contradictorias esas posturas?
Pedimos que haya una pacificación, pero los movimientos sociales asumieron una responsabilidad de que ya basta de este golpe de Estado. No es que desde aquí estemos impulsando a las bases, queremos que haya diálogo y desde el martes pedimos una mediación. Acaban de informarme de una reunión para sentar un diálogo entre las Naciones Unidas, la Iglesia, junto algunos países de Europa y los ministros asilados en las embajadas. Por eso es tan importante la pacificación, pero el pueblo no acepta el golpe y entonces se moviliza.
Sobre ese diálogo ya hay una mesa de negociación y los diputados y senadoras de su partido ya han asumido funciones. Se han dado pasos para lograr la paz y la restauración del poder. ¿Cuánto Bolivia y su partido necesitan a Evo? ¿Estaría dispuesto a dar un paso atrás renunciando a participar de ese diálogo?
La ruta del diálogo primero debe ser identificar a las autores intelectuales y materiales de estos delitos de lesa humanidad. Segundo: dar todas las garantías a autoridades, líderes sindicales, asambleístas, porque una de las amenazas es cerrar la Asamblea. Y tercero, hay que escuchar a los compañeros movilizados sobre la petición de sacar a Jeanine Áñez. Eso está por encima de nuestro control y seguimiento. Personalmente estoy acá hacinado. Quién sabe si determinados sectores sociales, no todos, me puedan escuchar a mí.
La pregunta era si es posible y viable un diálogo sin Evo.
Es posible.
¿Por qué ha nombrado entre otros al expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, como posible mediador en ese diálogo, sobre todo cuando su mediación en Venezuela no tuvo todo el éxito deseado?
No terminó (la crisis venezolana), pero evitó el golpe de Estado, hay que reconocerlo. No solo Rodríguez Zapatero, sino varios facilitadores internacionales evitaron la intervención militar. Yo saludo ese gran esfuerzo que hizo el hermano Rodríguez Zapatero, tengo mucho respeto hacia muchos expresidentes.
¿Qué le parece la falta de pronunciamiento público tanto de España como de la Unión Europea?
No tengo últimas informaciones, pero que yo sepa Europa siempre respeta las elecciones, las constituciones y yo he recibido unas llamadas telefónicas no recuerdo exactamente de qué países. Ayer recibí una llamada del exprimer ministro de Egipto, me vino a visitar el canciller de Uruguay…
¿Ha recibido alguna llamada del Gobierno español o de algún partido político?
Sí de algunos amigos, algunos movimientos sociales. Del Estado, no.
¿Entra en sus planes aceptar la invitación de asilo del presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, que asume su cargo el 10 de diciembre, y de ahí entrar por tierra a Bolivia?
Uno quisiera volver lo antes posible a su país. Por más que haya un gobierno de facto, pido garantías. Saludo que el gobierno de México me haya salvado la vida. Pero sí, siento que podría estar mejor cerca de mi país, aunque no está decidido. Mi respeto y admiración por ese ofrecimiento del presidente electo de Argentina.
La presidenta interina, Jeanine Áñez, advierte que si regresa a Bolivia tendrá que enfrentarse a la Justicia por fraude electoral y corrupción. Antes esas acusaciones usted ha respondido que no tiene miedo ni nada que esconder. ¿Se presentaría ante la justicia para poder regresar a Bolivia?
Siempre he respondido ante la justicia desde que soy dirigente sindical. La historia se repite: me expulsaron del Congreso en el 2002 para inhabilitarme por instrucción de la embajada de Estados Unidos y ahora me expulsan de Bolivia. Son mentiras y acusaciones para quererme amedrentar y no me van a intimidar para nada.
¿Se sentaría entonces en el banquillo?
¿Cuántas veces me han hecho sentar? Esa es nuestra lucha, es la lucha del mundo indígena, pero quiero que sepas que esta es una cuestión de clases. No aceptan que un indígena junto al pueblo hayamos cambiado Bolivia.
Alguna vez ha asegurado que solo usted puede encabezar esa transformación de Bolivia. ¿Todavía cree que su partido no tiene ningún líder válido?
Solo decía que tal vez yo tenga más experiencia. Para hacer política hay que saber unir al pueblo y yo empecé desde muy joven. Tenemos líderes de sobras, pero uno es una referencia. En todo caso es mi obligación acompañar a esos nuevos líderes. Mi gran deseo es cómo pacificar y si sirvo algo para pacificar, estamos allá para empezar el diálogo con los opositores, con los movimientos sociales o también con el gobierno de facto.
En 14 años de gobierno cosechó una amplia popularidad, pero que empezó a languidecer en el 2016, como usted mismo ha reconocido a algún medio. ¿Fue un error desacatar la voluntad del pueblo que rechazó la posibilidad de su reelección en el referéndum en el 2016?
Era un referéndum en base a la mentira, nos ganaron por pocos votos. Si tuviéramos 60 o 70 votos más, ganábamos nosotros. Pero al margen del referéndum, si algunos consideran que era candidato ilegal e inconstitucional, ¿por qué se presentaron a competirme (en las elecciones de octubre de este año)?
¿Confiarían en que esta vez sí se respetarían los resultados y el mandato popular...?
Pero si querían que se respetase, entonces no deberían presentarse. Pero ellos saben que nuestra candidatura es constitucional, porque mediante una sentencia constitucional se habilita. Y no solamente en Bolivia, también en algunos países de América Latina.
Una sentencia lograda mediante subterfugios legales al menos cuestionables, a través de una dudosa interpretación de la Constitución y basado en tratados internacionales…
No era deseo mío, sino pedido del pueblo que con cierta jurisprudencia internacional acudió al Tribunal Constitucional (TC) y nos habilita. Y la sentencia del TC se respeta porque es parte de la Constitución.
¿A partir de esa sentencia se polariza aún más la sociedad boliviana?
En tema de gestión iba sobre el 70-80% (de aprobación). Evidentemente en tema de elección rondaba el 40%. En tema de encuestas para la reelección teníamos más del 50%. No tenemos nada que mentir.





MORALES DICE QUE LA MOVILIZACIÓN SEGUIRÁ SI NO HAY "GARANTÍAS" DE SEGURIDAD E INVESTIGACIÓN DE LA "MASACRE"
                                                                
Apoya la convocatoria de nuevas elecciones e insiste en que, si no le quieren, no será candidato.

Bolsamanía de España (www.bolsamania.com)
                                                                                                                       
El ex presidente boliviano Evo Morales ha advertido de que mantendrá movilizados a sus simpatizantes en las calles hasta que el "Gobierno de 'facto'" que dirige Jeanine Áñez dé "garantías" de seguridad a todos los miembros de su partido político, el Movimiento Al Socialismo (MAS), y lleve a cabo una investigación de la "masacre".
Morales dimitió el pasado 10 de noviembre después de que la auditoría electoral realizada por la Organización de Estados Americanos (OEA) confirmara "irregularidades" en los comicios presidenciales del 20 de octubre, de los que se había proclamado vencedor. Desde entonces, simpatizantes y detractores del líder indígena han tomado las calles dando lugar a enfrentamientos entre ellos y con las fuerzas de seguridad que han dejado más de 20 muertos y 700 heridos.
Interrogado, en una entrevista concedida a DPA en Ciudad de México, donde está en calidad de asilado político, sobre si llamará a los suyos a deponer la movilización callejera, se ha mostrado dispuesto pero ha planteado dos requisitos previos.
"Primero tiene que dar garantías este Gobierno 'de facto'. Injustamente ex ministros y asambleístas están siendo perseguidos, amenazados. Segundo, tiene que haber una comisión nacional e internacional para dar con los autores intelectuales y materiales de semejante masacre", ha dicho.
Morales ha reivindicado que dimitió "para que los militantes (del MAS) no fueran agredidos" y, si bien no se arrepiente, ha reprochado a las nuevas autoridades que "siguen" cargando contra ellos. "24 muertos a bala, ya es dictadura", ha denunciado.
Así, ha reiterado que está dispuesto a regresar a Bolivia para ayudar a encontrar una solución política a la crisis. "Ustedes saben que tenemos mucha ascendencia dentro del movimiento campesino indígena originario. (...) Entonces sé que mis compañeros, mis hermanos del campo, pueden entender cómo podríamos buscar paz", ha declarado.
A este respecto, ha aclarado una vez más que no sería candidato a las nuevas elecciones presidenciales que se están planteando. "Por la vida y por la democracia, Evo no participa si no quieren que participe", ha afirmado. "A mí no me perdonan porque soy indio, no me perdonan por nacionalizar los recursos naturales", ha apostillado.
Preguntado sobre si teme ser arrestado a su vuelta, puesto que a su partida contó que habían ofrecido una recompensa de 50.000 dólares a sus escoltas personales para que le detuvieran, ha respondido que, aunque "por Constitución" no podrían capturarlo "salvo que haya un proceso de responsabilidades por algún tema y haya sentencia", "evidentemente no hay cierta seguridad". "Por eso la comisión (mediadora) esperamos que empiece (para) garantizar seguridad para todos", ha incidido.
"GOBIERNO 'DE FACTO'"
Por otro lado, se ha referido a Jeanine Áñez, la vicepresidenta segunda del Senado que se proclamó presidenta interina para llenar el vacío de poder dejado por la dimisión de Morales y los altos cargos llamados a sucederlo, esto es, el vicepresidente del país y los presidentes de Senado y Cámara de Diputados.
"No es Gobierno interino. Gobierno interino es cuando el presidente se ausenta y hay una sucesión constitucional. La señora que está era segunda vicepresidenta de los senadores y se proclama presidenta. Es un Gobierno 'de facto' y no interino", ha defendido.
Morales ha argumentado que la Asamblea Legislativa todavía no ha completado el trámite de recibir y aceptar o rechazar su carta de dimisión. "Si no ha rechazado, entonces ¿ahora quién es la presidenta interina? La presidenta de la Cámara de Senadores, Eva Copa. Es legal y constitucionalmente la presidenta", ha aseverado.
En consecuencia, se ha posicionado junto a los líderes cocaleros, que han dado a Áñez un plazo de 48 horas para que salga del Palacio Quemado. En su opinión, "si renunciara, haría un gran favor a la democracia, a la sucesión constitucional".
No obstante, ha respaldado la idea de convocar nuevas elecciones presidenciales, apuntando como único escollo quién debe hacerlo. "Para eso es la negociación", ha señalado. "Los mediadores, los facilitadores, tienen que hablar con todos los sectores", ha emplazado.
DE PRESIDENTE A MESERO
Sobre su futuro, a corto y medio plazo lo ve ligado a los bolivianos. "Sin pueblo unido y organizado, no hay Evo. Evo es uno más de ellos", ha declarado, aunque matizando que tiene "un poquito" más de experiencia en "organizar". "Quiero acompañar a mis compañeros. Es mi obligación, (después de) tantos años que me acompañaron", ha añadido.
A la pregunta de si ese acompañamiento podría ser otra vez desde la Presidencia de Bolivia, ha contestado que "por ahora" se limitará a "fortalecer" su movimiento político. "Eso por ahora", ha hecho hincapié.
En este sentido, ha querido aclarar que no siente apego al sillón de mando. "El cargo no se busca, el cargo te busca", ha sentenciado, subrayando que si optó a un cuarto mandato fue porque se lo pidieron: "No es que yo he buscado". Así, ha dicho que solo seguirá en política si puede "aportar algo". "Si no, me quedo en casa", ha recalcado
A largo plazo, Morales pretende retirarse definitivamente de la vida política. "Mi gran deseo, cuando termine mi gestión como presidente, es ir a mi región y hacer un restaurante de tambaqui, que es un pescado. Yo los sirvo, cobro el plato y, de paso, la foto te cobro", ha relatado.





EVO MORALES PIDE LA AYUDA DE ESPAÑA PARA PACIFICAR BOLIVIA

Press Digital de España (www.pressdigital.es)
                                                                 
El ex presidente boliviano Evo Morales ha indicado que tanto el Gobierno de España como algunas "personalidades expertas", entre las que ha mencionado el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, podrían contribuir a pacificar Bolivia, inmersa en una crisis postelectoral.
"Bienvenido, España. Los abuelos decían: España es madre patria. Su mediación es importante", ha dicho Morales en una entrevista concedida a la agencia de noticias DPA desde Ciudad de México, donde se encuentra en calidad de asilado político.
En concreto, se ha referido a "personalidades expertas en temas de gestión, de resolución de conflictos". "Por ejemplo Zapatero, tengo mucho respeto. Cuando él era presidente me dijo: ¿Evo, en qué te puedo ayudar? Y me ayudó incondicionalmente", ha contado.
También ha mencionado que tiene buena relación con otras figuras europeas, apuntando a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente de Francia, Emmanuel Macron, a quienes ha señalado igualmente como posibles mediadores.
Por el momento, hay un intento de mediación en marcha por parte de la Conferencia Episcopal de Bolivia, que ha tenido acompañamiento de España, la UE y la ONU. Ya en los momentos iniciales de vacío de poder, el embajador español, Emilio Pérez de Ágreda, y el de la UE, León de la Torre -también español-, acompañaron los esfuerzos de la Conferencia Episcopal. Posteriormente se sumó la ONU.
EL ENVIADO DE LA ONU NO LE HA CONTACTADO
Interrogado sobre el enviado especial de Naciones Unidas a Bolivia para ayudar a resolver la crisis política, Jean Arnault, el líder indígena ha contestado que aún no se ha puesto en contacto con él.
La crisis en Bolivia se desató tras las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre, en las que Morales proclamó su victoria pero la oposición denunció un "fraude gigantesco". La Organización de Estados Americanos (OEA) hizo una auditoría del proceso electoral en la que halló "irregularidades".
Morales dimitió el pasado 10 de noviembre y huyó a México. Jeanine Áñez, segunda vicepresidenta del Senado, se proclamó presidenta interina para llenar el vacío de poder dejado por el antiguo mandatario y la renuncia de otros altos cargos.
Ni Morales ni sus seguidores reconocen a Áñez porque consideran que su estancia en el Palacio Quemado es fruto de un "golpe de Estado". Ella, por su parte, ha aseverado que solo estará en el cargo el tiempo necesario para convocar nuevas elecciones.





ÁLVARO GARCÍA LINERA SE DECLARÓ "VICEPRESIDENTE EN EL EXILIO" DE BOLIVIA
                                                                           
Entrevistado en CNN, el vice de Evo Morales dijo estar dispuesto a regresar a Bolivia para "pacificar el país" y criticó el eventual llamado a elecciones por decreto.

Perfil de Argentina (www.perfil.com)
                                                                                                                 
El exvicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera se declaró este lunes "vicepresidente en el exilio" y aseguró que está dispuesto a volver "si eso ayuda a pacificar el país". "Tendremos que volver, de alguna manera, si eso pacífica Bolivia, y encauzar una salida democrática y constitucional pues hay que hacer el esfuerzo", expresó. "Presenté mi carta, no se ha leído en la Asamblea; soy Vicepresidente en el exilio", respondió el boliviano ante la pregunta de la periodista Carmen Aristegui, de la cadena CNN En Español, sobre cuál es su condición actual.
"Si la Asamblea no acepta nuestra renuncia, tendremos que volver a concluir nuestro mandato porque nosotros fuimos elegidos por el pueblo", agregó. En la entrevista, García Linera alertó que unas elecciones convocadas vía decreto, tal y como puso sobre la mesa la autoproclamada presidenta interina boliviana, Jeanine Añez, si el Congreso no llega a un acuerdo, sería "otra ilegalidad". "Que el legislativo haga su trabajo", dijo antes de afirmar que "unas elecciones convocadas por decreto sería otra vuelta de tuerca de la ilegalidad y generaría aún más problemas".
En este sentido, aclaró que no será candidato en las próximas elecciones, pero que está dispuesto a volver junto a Evo Morales, exiliado en Ciudad de México. El Gobierno interino había advertido este mismo lunes al Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido de Morales, que, si no hay acuerdo en el Congreso para convocar nuevas elecciones, el Ejecutivo lo hará vía decreto.
"Si vemos que hay dificultades para poder convocar elecciones, una de las sugerencias que va a hacer el Ministerio de la Presidencia a la señora presidenta es que de manera inmediata convoquemos elecciones a través de algún otro instrumento legal", dijo un ministro. Además, Áñez dijo que en las próximas elecciones presidenciales el MAS "tiene todo el derecho a participar en las elecciones" y les aconsejó que "vayan buscando candidato", pero advirtió: "Evo y Álvaro no están habilitados para un cuarto mandato".
García Linera advirtió que el Gobierno de Añez es "uno que llega cabalgando en la muerte". "No tiene futuro, han destruido la economía", remarcó. Por otra parte, acusó a la Organización de Estados Americanos (OEA) de reforzar "la actitud golpista en Bolivia". "(Luis) Almagro forma parte de esa trama golpista ilegal", expresó. En tanto, sobre la situación que atraviesa el país, planteó dos escenarios que van desde una "confrontación civil" hasta el logro de "acuerdos para nuevas elecciones, la formación de un nuevo órgano electoral y garantías tanto para él como para Morales para que puedan desempeñar actividades ciudadanas normales".





ROBERTO AGUILAR, EXMINISTRO BOLIVIANO: “HAY NEGOCIACIONES ENTRE EL MAS Y LOS GOLPISTAS”
                                                                                                                         
Ha sido ministro durante los últimos once años. Vive en la clandestinidad desde el golpe de Estado y habla desde su escondite con ARGIA y Hala Bedi (la entrevista está grabada la noche del 15 de noviembre). Dice que en Bolivia se viven momentos de gran incertidumbre. Por un lado, hay una represión brutal en la calle. Por otro, reconoce que las “complejas” negociaciones entre el MAS y los golpistas acaban de comenzar. Mientras tanto, los movimientos indígenas y los ciudadanos han tomado el protagonismo en la lucha contra el golpe y están desarrollando una agenda propia que sobrepasa a la de los partidos.

El Salto de España (www.elsaltodiario.com)
                                                                                              
El 20 de octubre se celebraron elecciones en Bolivia. Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, y Evo Morales, de Movimiento al Socialismo (MAS), eran los principales candidatos. El recuento de votos se interrumpió bruscamente al anochecer, con el 84% escrutado, cuando Morales contaba con siete puntos de ventaja. Cuando un día después se dieron los resultados definitivos, la diferencia superaba el 10% por unas décimas, la barrera para evitar una segunda vuelta.
Algunos sectores sociales y políticos denunciaron que se había producido un fraude y organizaron protestas mientras el Gobierno defendía la legitimidad de los resultados. La situación se fue polarizando en las siguientes semanas. El 10 de noviembre, después de que el jefe del ejército “sugiriera” al presidente que abandonara el gobierno, Morales dimitió, en un nuevo golpe de Estado en América Latina.
El 11 de noviembre usted presentó su dimisión como ministro de Educación, al día siguiente de que Morales hiciera lo mismo. Ha habido ataques contra altos cargos del Gobierno del MAS y contra sus familiares. ¿Cuál es su situación personal?
Muchos ministros y viceministros hemos buscado apoyos. Como se decía durante la dictadura, hemos tenido que recurrir a la clandestinidad. Estamos escondidos y no podemos salir a la calle. El nuevo ministro de Gobierno ha utilizado la palabra “caza”, habitual en la dictadura, para anunciar que se opondrá a los altos cargos del anterior Gobierno.
Las protestas que le han llevado al golpe de Estado comenzaron por denuncias de fraude. ¿Hubo fraude en las elecciones del 20 de octubre?
No hubo fraude. Sí hubo problemas técnicos, que fueron señalados por el propio Tribunal Electoral. El rumor de fraude se extendió antes de las elecciones, cuando se preveía una victoria de Morales. El 20 de octubre, antes de los resultados definitivos, se empezó a hablar del fraude, para desencadenar la reacción de una parte de la sociedad. Las protestas comenzaron porque la oposición pudo hacerlo libremente y no se canalizó ninguna represión policial o militar contra ellos. La Organización de Estados Americanos (OEA) señaló en un informe las carencias de transparencia, aunque posteriormente organizaciones independientes han denunciado que el informe está manipulado. Al final, la policía y los militares ayudaron a las acciones de la oposición.
Las protestas de los primeros días fueron multitudinarias. ¿Qué sectores se movilizaron?
Las movilizaciones han tenido un marcado carácter clasista. Se han organizado sectores de clase media y alta contra el Gobierno de Morales, la burguesía y la pequeña burguesía. Destacan los jóvenes, principalmente estudiantes de universidades privadas. En las ciudades se llevaron a cabo importantes movilizaciones.
Poco a poco, la petición de la segunda vuelta de las elecciones dio paso al discurso golpista y las movilizaciones se volvieron cada vez más violentas. ¿Los golpistas capitalizaron el malestar generalizado?
La denuncia de fraude se utilizó para promover movilizaciones como las de Nicaragua o Venezuela, que tuvieron fuerza en las ciudades. Cuando los sectores ciudadanos comenzaron a movilizarse contra la denuncia del fraude aparecieron grupos armados de la oposición, que extendieron su represión en colaboración con la policía.
En medio de las protestas, Carlos Mesa fue desapareciendo de la vida política y su lugar fue ocupado por Luis Fernando Camacho. ¿Quién es Camacho?
El proceso emprendido por la derecha ha llevado a la extrema derecha. Carlos Mesa es de derechas y desde esa posición construyó una confluencia entre las clases medias y las clases oligárquicas. Obtuvo cerca del 37% de los votos. A medida que las elecciones quedaron atrás, el protagonismo recayó en Camacho. Camacho es empresario de Santa Cruz, está vinculado a los sectores más radicales de la derecha boliviana. En 2008 hubo un intento de dividir Bolivia a través de un grupo militar. El día en que pidieron la dimisión del presidente Morales, Mesa se opuso afirmando que sería inconstitucional. Al día siguiente se unió a la petición de dimisión. Camacho puede verse en todos los nombramientos de altos cargos que han hecho los golpistas, y en cambio Mesa no aparece. También ha desaparecido de la prensa.
¿Qué papel han tenido las fuerzas armadas? Por un lado se dice que empujaron el golpe, pero, por otro, los golpistas han tomado el poder y acto seguido han renovado las cúpulas de la policía y del ejército.
La actitud de la policía y del ejército ha sido decisiva para que el golpe pudiera materializarse. El presidente no quería sangre ni muerte, por eso presentó su dimisión y planteó la celebración de nuevas elecciones. La oposición no accedió a ello y nombró a Jeanine Añez presidenta violando la Constitución y la legislación, solo con el apoyo de un tercio de los parlamentarios. Dos tercios de los escaños están en manos de los representantes del MAS que no se presentaron a esa sesión.
Varios medios de comunicación han denunciado que la Iglesia evangélica ha apoyado tanto políticamente como económicamente el golpe.
En todas las elecciones han alimentado la polarización varias iglesias evangélicas, representando a Evo como diablo y al candidato opositor de la época como dios. En los últimos momentos del golpe han desempeñado un papel decisivo.
Ha sido llamativa la actitud extrema que los golpistas han mostrado explícitamente al tomar el poder. La presidenta Áñez diciendo que los indígenas son “satánicos” con la Biblia gigante en las manos, anunciando la “caza” del ministro de Gobierno Murillo...
Añez ha sustituido a la cúpula de la Policía y del Ejército, estableciendo a quienes han apoyado el golpe en los altos cargos. También ha nombrado a 19 nuevos ministros vinculados al territorio de Santa Cruz y a la extrema derecha boliviana. Los que han tomado las riendas en el Gobierno golpista, por decirlo de alguna manera, no son los mejores de la derecha, son los sectores más reaccionarios, testigos de sus declaraciones públicas o a través de Twitter. Han llegado a nombrar a Camacho mesías, literalmente. Han dado mensajes muy conservadores sobre las mujeres y los indígenas.
En los últimos días parece que están intentando dar una imagen más cálida.
Es verdad. Quemaron la wiphala, símbolo de los pueblos indígenas y de la inclusión. Un día la queman y al día siguiente la besan. Ahora está en todos los actos oficiales. Han querido calmar así las tensiones con los indígenas, pero lo que han conseguido ha sido indignarles aún más.
Áñez anunció que convocaría elecciones “cuanto antes”, pero no ha fijado plazos. Al día siguiente de ser investida presidenta, los diputados y senadores han nombrado a Eva Copa como presidenta del Senado y a Sergio Choque como presidente de la Cámara de Diputados, ambos del MAS. ¿Son consecuencia de un acuerdo los nombramientos?
Lo que ha ocurrido en este Parlamento es muy complejo. Durante los dos primeros días del golpe se prohibió actuar a los representantes parlamentarios del MAS. Luego los parlamentarios superaron esa prohibición, recuperando la iniciativa política. El nombramiento de la nueva dirección política del Senado y de la Cámara de Diputados ha sido fruto de un acuerdo político. Se trata de un preacuerdo para posibilitar que el Parlamento recupere su funcionamiento. De hecho, el Parlamento debe nombrar al Tribunal Electoral con el respaldo de dos tercios de los parlamentarios. Otro tanto para convocar elecciones. La oposición solo cuenta con un tercio de los delegados, mientras que el MAS tiene dos tercios. La última información que podemos dar es que la negociación se está dando, que está en los inicios, entre los representantes de la derecha y la extrema derecha y algunos sectores del parlamento del MAS.
¿El objetivo de esas negociaciones que menciona son nuevas elecciones? Si es así, ¿Evo Morales sería candidato?
El objetivo es detener la represión y lograr un consenso sobre la convocatoria electoral. La cuestión es que la oposición golpista quiere imponer sus condiciones. La primera es que el MAS no se presente a las elecciones. Eso es inaceptable, sería imponer un veto a la mayoría por parte de la minoría. El segundo punto es si nuestro presidente y hermano Evo Morales puede ser o no candidato. Evo ha declarado en un tuit que su deseo es pacificar, que el pueblo boliviano no sufra ninguna masacre, y que puede estar dispuesto a ello renunciando a su candidatura.
¿Cuál es la situación en la calle?
Los movimientos de El Alto, campesinos, sectores cocaleros y mineros, principalmente en Cochabamba y La Paz están llevando a cabo bloqueos y marchas extremadamente intensas. La represión contra las movilizaciones es tremenda. Los fallecidos desde las elecciones son al menos once, ocho de ellos en los días posteriores al golpe, en diferentes bloqueos y marchas [al día siguiente de la entrevista, el 16 de noviembre, varias fuentes contrarias al golpe han elevado el número de fallecidos a 23; al mismo tiempo, el gobierno golpista ha aprobado un decreto que da impunidad a las fuerzas armadas].
Además, los militares han establecido puntos de control en la calle y se están produciendo detenciones. En las últimas horas también se ha iniciado una dura represión contra las delegaciones diplomáticas de Venezuela y Cuba. Los cubanos que estaban prestando ayuda en el ámbito educativo y sanitario han sido expulsados de Bolivia.
¿Qué se puede esperar para los próximos días y semanas?
La incertidumbre es grande. Existe un avance en la negociación y eso puede evitar un aumento de la represión y la consecución de un acuerdo democrático. Pero una segunda clave se ha desatado estos días, con una tendencia al alza: la movilización ciudadana. La movilización está adquiriendo carácter propio, están surgiendo nuevos liderazgos, y no se puede prever qué resultado va a dar.
¿Está diciendo que las nuevas propuestas y liderazgos de los ciudadanos pueden superar al MAS creando otro escenario?
Es una oportunidad, los movimientos populares y los movimientos indígenas están desarrollando sus propios planteamientos y objetivos. Reivindican, entre otras cosas, que deben tener un espacio propio en cualquier negociación de solución política. La situación ha superado el marco de partidos, ha adquirido un carácter más ciudadano, el pluralismo político e ideológico es grande. Desde posiciones muy radicales en el ámbito indígena a la militancia del MAS.
Morales dijo que el objetivo del golpe es acabar con los logros y las políticas del MAS. ¿Usted qué valoración hace de los 13 años de actividad del Gobierno?
Los gobiernos de Evo Morales han introducido cambios estructurales en la economía, la estructura de Estado, la justicia, la educación, la sanidad o las infraestructuras. Tras la nacionalización de los hidrocarburos, el PIB de Bolivia aumentó de 9.000-10.000 millones de dólares a 40.000 millones, debido a que el dinero que llevaban las empresas pasó a manos del Estado. Con estos ingresos la economía se ha estabilizado. Las inversiones han aumentado, y Bolivia ha experimentado el crecimiento económico más alto de América Latina. En educación el analfabetismo era del 13%, y en este momento está por debajo del 2%. Uno de los logros importantes es que el derecho a la educación se haya extendido a toda la sociedad. El objetivo no es sacar a Evo del Gobierno. El objetivo es volver al modelo anterior que hacía más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Bolivia se ha convertido en una economía estable y fuerte, quieren acabar con eso y con las políticas sociales.
Al margen de la derecha y los golpistas, el Gobierno ha recibido críticas de la izquierda y del mundo indígena en esos años. Como el mantenimiento del modelo económico extractivista o la práctica de la cooptación y el autoritarismo frente a las críticas de abajo a arriba. En 2016 Morales convocó un referéndum para volver a ser candidato a presidente por encima del límite que marcaba la Constitución. Ganó el ‘no’, pero el poder judicial permitió su candidatura. Eso suscitó muchas críticas hacia Morales.
Ha habido duras críticas. Por ejemplo, la política de obtención de recursos económicos a través de hidrocarburos y litio. Bolivia está impulsando su industrialización, ya que nuestra industria es débil y vulnerable a las economías extranjeras. Los recursos para impulsar la industrialización nos los han dado los hidrocarburos. Las críticas más severas se han hecho en el ámbito del desarrollo agrario, sobre el que se realizó la campaña de desprestigio. Se decía que queríamos desarrollar la ganadería para exportarla a China. Es un debate especial. Los que reivindicaban el fomento de la ganadería fueron los grandes propietarios, los que han impulsado el golpe.
En los últimos años se ha detectado una pérdida de apoyos: el 61% de los votos del MAS en las elecciones de 2014 y el 47% el 20 de octubre. ¿Han llegado Morales y el Gobierno más débiles a estas elecciones y con menos fuerza para parar un golpe?
Han sido más de 13 años de gobierno. Las elecciones muestran una pérdida de apoyos. Pero es importante mirar el mapa político de los votos. El MAS y Evo mantienen un fuerte apoyo en las zonas rurales. El apoyo se ha perdido entre la clase media urbana. Esta pérdida está relacionada con el referéndum. ¿Ha influido esta pérdida en las movilizaciones de estos días? En cierto grado sí.
¿Han intervenido desde EE UU en el golpe?
Se han publicado documentos que demuestran que Estados Unidos ha apoyado y financiado directamente el golpe.
¿Cómo situar los acontecimientos de Bolivia en el contexto de América Latina?
Hace años los gobiernos de izquierda eran numerosos y estaban fuertes: Venezuela, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil... Eso fue cambiando cuando Estados Unidos cambió las circunstancias de Ecuador, Chile, Perú o Brasil. Pero en Brasil o Argentina ha quedado claro que las posiciones de izquierda mantienen su fuerza y que los pueblos no aceptan gobiernos de derechas. En este contexto, el Gobierno de Morales y su posición clara contra el imperialismo eran amenazados por su condición de pequeño pueblo de referencia. Pero tenemos que tener claro que hay una base económica. El gas importa, pero Bolivia tiene la mayor reserva de litio del mundo.
En el País Vasco ha habido movilizaciones contra el golpe. ¿Tiene algún mensaje para los que están viviendo con preocupación o rabia los acontecimientos de Bolivia?
Estamos recibiendo muchas muestras de solidaridad por todo el mundo, valoramos y agradecemos estas declaraciones. Llamamos a seguir luchando para que no vuelvan los golpes de Estado en América Latina y en el mundo.





Con la narrativa de la amenaza de "grupos violentos locales y extrajeros" legitiman la represión
                                                                           
EL GOBIERNO DE FACTO DE BOLIVIA CONSTRUYE EL ENEMIGO INTERNO
                                                                                                   
El ministro Murillo dijo que la autoproclamada presidenta Jeanine Añez no había podido viajar a su departamento natal, Beni, por las amenazas contra ella. “La presidenta es un objetivo militar, nuestras familias son un objetivo militar”.

Página 12 de Argentina (www.pagina12.com.ar)
                                                               
Arturo Murillo, ministro del gobierno de facto de Bolivia, es el encargado de construir una de las narrativas más peligrosas del golpe de Estado: la del enemigo interno. Su discurso ha venido en un proceso de señalamiento que cuenta con dos elementos centrales, por un lado, fabricar un enemigo imaginario y peligroso, y por el otro, victimizarse.
Esa construcción escaló un nuevo paso el día lunes cuando Murillo señaló que la autoproclamada presidenta Jeanine Añez no había podido viajar a su departamento natal, Beni, por las amenazas contra ella. “La presidenta es un objetivo militar, nuestras familias son un objetivo militar”, dijo.
El enemigo que toma forma en el discurso del gobierno de facto estaría conformado por varios elementos: grupos subversivos internos, grupos armados extranjeros, bandas narcotraficantes bolivianas y mexicanas e integrantes de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Usarían “armas de grueso calibre”.
El gobierno de facto busca así victimizarse y legitimar la acción represiva, tanto de la Policía Nacional Boliviana como de la Fuerza Armada Bolivia. Esta última tuvo un despliegue en tres pasos. En primer lugar, salió a las calles a militarizar ciudades y carreteras, luego fue exenta de responsabilidad penal en las operaciones, y finalmente este lunes le fue aprobada una partida adicional de 4 mil 800 millones de dólares.
La construcción del enemigo interno busca otro objetivo más: negar la responsabilidad en las muertes. Así Murillo negó que hayan 24 asesinados, a pesar de que ese número haya sido proporcionado por la Defensoría del Pueblo, dijo que solo existían 9 muertos, de los cuales 2 había sido asesinados con tiros de frente con calibre no convencional, es decir que no usa las fuerzas de seguridad del Estado.
Por lo tanto, el gobierno de facto sería objeto de un ataque armado para desestabilizarlo que tendría en su autoría intelectual a las fuerzas del Movimiento Al Socialismo (MAS), es decir del proceso de cambio que tiene a Evo Morales en su dirección.
Morales, quien se encuentra asilado en México, se refirió a la situación represiva del país, y denunció que intentan “culparnos por las 24 muertes causadas por su “presidenta” autonombrada en 5 días”.
También declaró, en una entrevista a la cadena Al Jazeera, que busca volver para terminar su mandato que culmina el 22 de enero del 2020: “Está bien, todo por la vida, por la democracia, retiro mi candidatura, pero deberían dejarme terminar mi mandato (…) estoy buscando una forma legal de volver y estar con la gente que resiste la dictadura, el golpe”, afirmó.
Esa resistencia ha continuado su proceso de crecimiento en lugares de visibilidad, como La Paz, El Alto, Cochabamba, así como en carreteras del país, ciudades intermedias y pueblos. Es un levantamiento encabezado por diferentes movimientos que piden que Añez renuncie a lo que nunca le correspondió por la Constitución.
La respuesta del gobierno de facto, además de la represión y los asesinatos, ha sido la de descalificar las protestas: “Hay bloqueos en varios puntos del país, pero no hay demandas, ¿cuáles son las demandas?, no entiendo”, afirmó Murillo.
Junto con este escenario sigue sobre la mesa una de las cuestiones centrales: el llamado a elecciones. El discurso golpista sostiene que el gobierno de Añez es únicamente transitorio, y que sólo ha venido para “pacificar” y convocar a “elecciones libres”.
La forma de convocatoria a esas elecciones y las condiciones de participación son lo que está siendo objeto de debate. El gobierno de facto cuenta con el problema de la mayoría parlamentaria del MAS, una piedra de tranca para avanzar en la designación de nuevas autoridades del Tribunal Supremo Electoral.
Sin embargo, la decisión que pareciera tomarse, sería conformar un “órgano electoral interino elegido por consenso”, según apareció en la propuesta presentada por el ex presidente boliviano Tuto Quiroga. En esa propuesta Evo Morales no podría presentarse.
La necesidad electoral ha sido enunciada también por Carlos Mesa, quien pidió públicamente que se hiciera el llamado y que el MAS reconozca al gobierno de facto.
Esa desembocadura electoral es una necesidad por dos razones. En primer lugar, porque el golpe de Estado busca presentarse como institucional y democrático, y, por lo tanto, parte de esa construcción demanda una salida por los votos. En segundo lugar, porque la presión de las movilizaciones conforma un cuadro que el golpismo no logra controlar.
Un ejemplo de esta situación es la ciudad de La Paz, donde se presentan dificultades de abastecimiento de alimentos. La cuestión temporal es uno de los factores determinantes, y el gobierno de facto, los poderes reales del golpe de Estado saben que resultaría difícil mantener esta situación de autoproclamación por un tiempo prolongado. Buscan, antes de convocar a elecciones, haber generado todas las condiciones de persecución y proscripción que necesitan. 





GOBIERNO DE FACTO DE BOLIVIA DESTINA 5 MILLONES DE DÓLARES PARA "EQUIPAR" A LAS FF.AA. EN MEDIO DE DENUNCIAS POR BRUTAL REPRESIÓN DE LAS PROTESTAS
                                                                                                                                                                           
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos había alertado de que ya son más de 20 los muertos y más de 715 los heridos desde el inicio de la crisis institucional y política que afecta a la nación andina.

RT de Rusia (www.actualidad.rt.com)
                                                                                                              
La autoproclamada presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, aprobó a través del decreto 4082 la asignación de 34,7 millones de bolivianos (unos 5 millones de dólares) para mejorar el "equipamiento" de las Fuerzas  Armadas, quienes tienen "la atribución y responsabilidad de coadyuvar en caso necesario, a la conservación del orden público".
"Se autoriza al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas a través del Tesoro General de la Nación, a realizar la asignación presupuestaria de recursos adicionales por un monto de Bs 34.796.098, a favor del Ministerio de Defensa, destinados al equipamiento de las Fuerzas Armadas", refiere el artículo 2 del decreto firmado el 15 de noviembre y publicado en la Gaceta Oficial de Bolivia.
El texto, firmado por Áñez y sus 17 ministros de Estado posesionados hasta esa fecha, agrega que las Fuerzas Armadas tienen "la atribución y responsabilidad de coadyuvar en caso necesario, a la conservación del orden púbico, a requerimiento del Poder Ejecutivo y de acuerdo a la Constitución Política del Estado".
El mismo 15 de noviembre fue aprobada otra disposición que deslinda de responsabilidad penal a los militares que participan en los "operativos de restablecimiento y estabilidad del orden interno" en ciudades como La Paz y Cochabamba, donde se han vivido multitudinarias protestas para exigir la renuncia de Áñez y el pronto retorno del dimitido mandatario Evo Morales.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificó como "grave" el contenido de esa norma. El documento, según la organización, "desconoce los estándares internacionales de derechos humanos y por su estilo estimula la represión violenta".
No obstante, el actual ministro de Defensa del gobierno de facto, Fernando López, cuestionó al organismo internacional por criticar la medida "sin tomar el contexto y situación que se vive en Bolivia".
Por su parte, Morales también se pronunció al respecto y manifestó que "los autores del golpe de Estado en Bolivia gobiernan con decretos, sin el Legislativo y apoyados en armas y bayonetas de Policía y Fuerzas Armadas".
Según reportes policiales, tan solo el pasado sábado fueron detenidas 193 personas en medio de las movilizaciones.
Asimismo, la Defensoría del Pueblo de Bolivia elevó a 9 la cifra de muertos por la represión durante la masiva marcha de cocaleros del pasado viernes 15 de noviembre. Además, se contabilizaron al menos 115 heridos.
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya son más de 20 los muertos y más de 715 los heridos desde el inicio de la crisis institucional y política que afecta a la nación andina.





EL FRAUDE DE LA OEA PARA EL GOLPE EN BOLIVIA
                                                                                                    
Cómo se contruyó el relato que dio base al derrocamiento y proscripción de Evo Morales. Un documento del prestigioso CEPR, que tiene dos premios Nobel en su Junta Consultiva, demuele las conclusiones que alimentaron al discurso golpista.

La Red de Uruguay (www.lr21.com.uy)
                                                                                                
“Declarar es muy fácil, probar y comprobar es lo difícil”, fue la frase con que Fernando del Rincón, periodista de CNN, abrió su programa destinado a hablar del “fraude” en las elecciones bolivianas. Pese a todos sus esfuerzos, él tampoco lo logró. Declaró mucho y probó poco y nada.
Algo parecido le pasó a la Organización de Estados Americanos (OEA) . Dedicada desde la noche misma de las elecciones a darle argumentos a la oposición golpista –sembrando sospechas sobre el recuento de votos y hablando de “un inexplicable cambio de tendencia”–, se cuidó sin embargo de utilizar la palabra “fraude” , que no figuró en ninguna de sus declaraciones.
El único que rompió la consigna fue nada menos que el secretario general del organismo, el uruguayo Luis Almagro, expulsado del Frente Amplio por impulsar la intervención militar en Venezuela, quien aseguró el martes en la sesión extraordinaria de la OEA que “en Bolivia hubo un golpe de Estado el 20 de octubre cuando Evo Morales cometió fraude electoral”.
Pero más allá del uso de la palabra “fraude”, los documentos de la OEA fueron la columna vertebral sobre la que se construyó el relato que habilitó el golpe de estado en Bolivia . La validez de sus conclusiones quedó severamente cuestionada cuando el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) dio a conocer su trabajo ¿Qué sucedió en el recuento de votos de las elecciones de Bolivia de 2019? El papel de la Misión de Observación Electoral de la OEA , que demuele las apresuradas conclusiones del documento apadrinado por Almagro.
El CEPR es un prestigioso centro de investigación con base en Washington, fundado por los economistas Dean Baker y Mark Weisbrot. Su Junta Consultiva incluye a dos premios Nobel de Economía como Robert Solow y Joseph Stiglitz.
El relato de la OEA
Todo el relato de la OEA se basó en la interrupción por casi 24 horas del escrutinio provisorio (llamado Transmisión de los Resultados Electorales Preliminares, TREP) cuando ya estaban cargadas el 83,85% de las actas.
El sistema electoral boliviano prevé que será declarado ganador el candidato que supere el 50% de los votos o el que, con más del 40%, aventaje por 10 puntos a su inmediato competidor. Cuando el conteo rápido fue interrumpido, Evo Morales había pasado el 45,7% del total y le llevaba 7,87% a Carlos Mesa, el otro candidato con aspiraciones.
Cuando se retomó el conteo rápido y se llegó al 95,63% de las actas, el resultado fue de 46,86% para el presidente y 36,32 para el opositor, con más de 10 puntos de diferencia. Finalmente, en el escrutinio oficial, el oficialismo llegó al 47,08%, un 10,5% por encima de Mesa. En otras palabras, Evo había sido reelegido sin necesidad de recurrir a un ballottage.
El principal argumento de la OEA para reclamar que se repitan las elecciones fue “el cambio drástico y difícil de explicar en la tendencia de los resultados preliminares [del conteo rápido]”. Sin embargo, sostiene el informe del CEPR, “la misión no proporcionó evidencia sustentando estas declaraciones que sugieren que el conteo rápido podría ser incorrecto o ‘difícil de explicar’”.
El conteo rápido y el oficial
Los investigadores del Centro estadunidense muestran que la mayor parte de los señalamientos de la OEA se hacen sobre el escrutinio provisorio y no sobre el oficial, que se inició poco después y no se interrumpió en ningún momento.
El conteo rápido se realiza en base a fotografías de las actas y su única función es responder a la ansiedad de los medios y la población con resultados creíbles a pocas horas de terminada la votación. (Dicho sea de paso, la propia OEA recomendó que se haga.) Pero esos resultados no tienen ningún valor legal.
En Bolivia, el único cómputo vinculante es el oficial, confeccionado por los Tribunales Electorales en base a las actas verdaderas. Eso explica por qué, en la noche de las elecciones, grupos coordinados de opositores atacaron, y en varios casos incendiaron, algunos de los locales donde se llevaba a cabo el recuento oficial, obligando a trasladar el lugar de trabajo de las autoridades electorales. Esas “mudanzas” serían utilizadas después por la OEA para cuestionar el funcionamiento del escrutinio.
El estudio de CEPR muestra también que, contrariamente a lo sugerido por la oposición, los dos escrutinios confluyeron en un resultado muy similar. “Al final, el conteo oficial, que es legalmente vinculante y completamente transparente, coincidió estrechamente con los resultados del conteo rápido”, afirmó Guillaume Long, uno de los investigadores.
El cambio de tendencia
Lo que explica el “cambio de tendencia” que tanto preocupó a la OEA no es otra cosa que el fuerte contraste entre el voto ciudadano y el voto rural. Las preferencias en los centros urbanos, donde crece la participación de los sectores medios y altos, son menos favorables a Evo Morales que en los territorios campesinos, el área pobre de la que él mismo proviene. Lógicamente, las actas de las urnas ciudadanas llegan a los centros electorales antes de las que provienen de los apartados sectores rurales. De allí surge la consistencia de la tendencia proyectada desde el comienzo mismo del conteo, que muestra la paulatina y permanente ampliación de la diferencia entre Morales y Mesa, hasta llegar al 10,5 final.
No conformes con esas proyecciones, los expertos del CEPR realizaron más de 500 simulaciones en base a los resultados informados con el 83,85% de las actas, cuando se interrumpió el conteo rápido, y concluyeron que el triunfo de Evo Morales por más de 10 puntos no sólo era posible sino altamente probable.
Del fraude a la inconstitucionalidad
Todos estos datos explican por qué poco a poco se fue abandonando el argumento del “fraude” en el escrutinio de los votos, para resucitar con más fuerza la “inconstitucionalidad” de la participación del Presidente aymara en las elecciones. Cabe recordar que Evo Morales perdió en 2016 por estrecho margen un prebliscito sobre la posibilidad de habilitar su candidatura para un nuevo periodo. Y que finalmente logró en 2017 un fallo del Tribunal Supremo que le dio luz verde a sus aspiraciones .
Más allá de las opiniones que merezcan esas dos iniciativas del presidente depuesto, actualmente no pueden tener la menor relevancia. El fallo que lo habilitó fue aceptado tanto por la oposición interna, que legalizó las elecciones al presentarse, como por los organismos internacionales que ahora aparecen al frente del cuestionamiento, como la OEA, que le dio pleno respaldo en mayo de 2018. “Decir que Evo Morales no puede participar sería absolutamente discriminatorio”, proclamó por aquellos días el propio Luis Almagro.
Pero los vientos cambiaron. Una de las pocas definiciones de la autoproclamada presidenta provisoria de Bolivia, Jeanine Áñez , fue justamente anunciar su decisión de anular ese fallo del Tribunal Constitucional.
Si lo hace, quedaría expuesto el principal objetivo del Golpe: la proscripción de Evo Morales, de la misma forma que la destitución de Dilma Rousseff y la prisión de Lula da Silva tuvieron el objetivo de proscribir al primer presidente obrero de la historia de Brasil.
¿Serían democráticas unas elecciones con el principal candidato proscripto, aunque acaba de obtener nada menos que el 47 por ciento de los votos? Los argentinos están calificados para opinar al respecto, después de todo algo muy parecido se vivió después del golpe militar que derrocó a Juan Domingo Perón y lo proscribió por décadas. No solo la sangre de los asesinados por la represión une a los dos países.
Algunos datos más que interesantes para seguir leyendo
1. Antonio Costas, el vicepresidente del Tribunal Electoral que con su renuncia abonó buena parte de las denuncias periodísticas sobre el supuesto “fraude”, aseguró a los medios que quisieron escucharlo que su disgusto fue con la “innecesaria” suspensión del conteo rápido. Y reveló que ésta se produjo por una alerta de ataque informático, pero que el “alboroto” técnico y la “impericia” del Tribunal, no cambiaron de ninguna manera la veracidad de los resultados.
2. Según la ley boliviana, una vez que los jurados electorales firman el acta de recuento de una mesa, el día de las elecciones, los votos físicos ya no tienen valor, puesto que en ningún caso se ha de volver a contarlos. Si un acta recibe observaciones, se vuelve a votar en la mesa a la que esta corresponde. Así que nadie se preocupa demasiado por conservar con cuidado los votos. Eso explica por qué pasaron al olvido los videos de denuncia, que se viralizaron en las redes y los medios en la noche de las elecciones, donde jóvenes exaltados mostraban papeletas y urnas como “prueba” del fraude, mientras sus compañeros les prendían fuego.
3. Declaraciones de Evo Morales al diario español El País desde México: “El golpe de Estado empezó el 21 de octubre, después de las elecciones, con la falsa acusación de que había fraude. Ahora me doy cuenta de que la denuncia es el verdadero fraude. Durante dos semanas, se va intensificando y el golpe se consuma cuando la policía se amotina y pasa a ser golpista. Pedimos un diálogo con los cuatro partidos que tienen representación parlamentaria. Para evitar muertos y heridos, yo digo que no haya segunda vuelta sino elecciones y sin Evo candidato, con nuevos miembros del tribunal electoral. Y siguieron agrediendo. Hasta que renuncié, no había muertos de bala. Después, van cuatro o cinco.
En la madrugada del domingo, la OEA ya tenía listo el informe preliminar haciendo ver que había habido fraude. El compromiso era otro, porque nos habían dicho que no lo tendrían listo entero hasta el 12 y nos pidieron hasta el 13, es decir, hasta hoy. Yo pedí que me contactaran con el secretario general, Luis Almagro, a las tres o cuatro de la mañana, pero no quiso. Hablé con su jefe de Gabinete, Gonzalo Koncke, le dije que con ese informe iban a incendiar el país, que iba a haber muertos. Dicen que gané, pero no con claridad, entonces, debería haber segunda vuelta, pero no, quieren nuevas elecciones. Es una decisión política. Ahora dicen que hicimos un autogolpe. Luis Almagro espera instrucciones del Gobierno de Estados Unidos, así se puede entender. Yo tenía cierta esperanza en la OEA. Le dijimos que hicieran la auditoría, estaba convencido de que no hubo fraude. Nunca en la vida me ha gustado hacer algo ilegal. El tema de fondo es que no aceptan el voto indígena. Después del primer informe, el TREP, ganaba con el 7% pero faltaba el voto rural, el voto indígena. Dije que íbamos a ganar. Rechazan el voto indígena, es regresar a tiempos del pasado, a tiempos de la colonia.”





HAY GENTE DISPUESTA A MORIR POR EVO Y POR BOLIVIA
                                                                                                                        
Miles de campesinos, trabajadores humildes y mujeres de pollera prefieren dejar todo antes que retroceder al olvido de hace dos décadas. La crisis, con causas más culturales que institucionales.

Crónica de Argentina (www.cronica.com.ar)

Es imposible desentrañar el conflicto boliviano sin entender un punto central, su gente. Hete aquí la trampa de dicha verdad de Perogrullo: cualquier argentino que ahora recorra estas líneas deberá hacer el esfuerzo de leer lo que sucede del otro lado de la frontera norte, sin el prisma de nuestra coyuntura.
Aquí, en Cochabamba, donde circulan todavía autos fabricados con el volante a la derecha, y adaptados para la circunstancia de la época, nada es parecido a la Argentina. Tierra hermana Bolivia, claro que sí, pero con una raíz fundacional tan disímil a la nuestra, que cualquier analogía guiará a conclusiones disparatadas.
Para el argentino medio, lo que se vive en estas latitudes, es un disparate. Pero para Bolivia, no. Acá hay una lucha tan profunda que tiene que ver con esas raíces, ligadas a la identidad.
Conviven en este territorio de más de un millón de kilómetros cuadrados, rico en gas, litio, coca y agricultura variada, culturas sólo cercanas en lo geográfico. El exiliado Evo Morales hizo todo lo posible para generar una amalgama cultural dentro del fundante Estado Plurinacional de Bolivia. La nueva Constitución de 2009 le dio un nuevo nombre al país; incluyó a todos y no solamente a los que gobernaron durante décadas y décadas.
Pero ese cambio, esa novedad para esta República, se ve que a algunos no les gustó. Aquí está el nudo gordiano del problema institucional y social que vive hoy Bolivia, con una incertidumbre mayúscula. La senadora Jeanine Áñez, hoy a cargo del Ejecutivo, sin haber sido votada para ese cargo por ningún boliviano, representa a este sector que (en parte) desprecia a las mayorías originarias.
Hasta en las filas de Evo se reconoce que el presidente renunciado, sin que nadie le haya aceptado aún la renuncia, debería haber buscado un sucesor. No lo hizo. Forjó la interpretación constitucional hasta el oxímoron de entender que dos mandatos son igual a cuatro. Exótico; claro que sí.
Pero tanto o más a lo que sucede ahora, con un gobierno que controla a las fuerzas de seguridad, pero que nadie votó, y que ni siquiera es reconocido por la Asamblea Legislativa, ni por la mayoría de la comunidad internacional. Pero tampoco hay anarquía en estas tierras. Las grandes ciudades, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, comienzan a funcionar con cierta normalidad, lo que hace presagiar algún futuro para la oposición a Evo, hoy encarnada en Áñez.
Las comunidades originarias están solas, gritan, protestan, patalean, pero muy pocos parecen escucharlas. Acá hay gente dispuesta a dejar la vida por Evo Morales, pero básicamente por este país. Este paísplurinacional, y no sólo de quienes detentan el poder ahora.
La inmensa mayoría de los campesinos, mujeres de pollera, trabajadores humildes del interior profundo, no sólo marchan por Evo. Lo hacen por algo mucho más trascendente: su ser, su historia, sus raíces, su tierra, su futuro. Están convencidos de que este Gobierno los va a pisotear, como ya lo hicieron tantos otros. Por eso pretenden ingresar a las ciudades y bloquean muchas de las rutas más importantes.
Pero el plan desgaste de la actual Administración, en conjunto con un cerco informativo notorio y la escandalosa represión, parecen hacer su parte, para ocultar a estas naciones originarias.
Hoy, aquí, nadie tiene precisiones de lo que sucederá mañana. Llegará una misión de la ONU, en horas intentará sesionar la Asamblea Legislativa, probablemente algún día se vote. Quién sabe cuándo, quién sabe con qué candidatos, y con qué partidos. Todos son dudas. La única certeza que aflora con nitidez, es que no se puede entender Bolivia con los típicos ojos de Occidente, sino con la lógica de un cúmulo de naciones que intentan convivir en un mismo territorio, bajo una misma bandera, con un mismo ordenamiento político y con el respeto por las diferencias culturales.
Esto último es lo que hace más de dos semanas se rompió en este país. Ante eso, poco hay para adjetivar. Pero este quiebre realidad sirve para entender las lágrimas de miles de bolivianos, que prefieren dejar su vida ahora mismo, que retroceder al olvido de dos décadas atrás.





BOLIVIA: LA VERDADERA CARA DEL GOLPE

Prensa Libre de Guatemala (www.prensalibre.com)
                                                                                 
Tras el golpe de Estado en Bolivia se ha suscitado una serie de hechos que confirman que la violencia racista y clasista es el gran paraguas que cobija el accionar de los golpistas.
Desde que Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta, en una sesión legislativa en la que no había quórum porque la Policía impidió la entrada a los legisladores del partido Movimiento Al Socialismo (MAS), hemos sido testigos de cómo se materializa en decisiones y acciones políticas el desprecio brutal contra los pueblos indígenas y todo lo que representan.
En primer lugar, a través de la violencia como método para frenar las masivas movilizaciones sociales. Al momento de escribir esta columna, 24 personas han sido asesinadas, hay cientos de heridos y un número indeterminado de detenidos y desaparecidos. Por si fuera poco, el gobierno ilegítimo de Áñez publicó un decreto que exime de responsabilidad penal a los militares que participan en los operativos “para restablecer el orden”. Una especie de amnistía “previa” que da licencia para matar y que, anticipadamente, les garantiza impunidad. Un decreto que la propia CIDH calificó de “grave” por “estimular la represión violenta”.
Recordemos cómo inmediatamente después de la renuncia forzada de Evo Morales y Álvaro García Linera, policías, militares y grupos de choque en motocicletas, armados con bates, empezaron a destruir, quemar y escupir whipalas, la bandera de la dignidad y la resistencia de los pueblos indígenas, reconocida como símbolo del Estado Plurinacional de Bolivia en la Constitución de 2008. Semejante afrenta movilizó a los pueblos indígenas —partidarios y detractores del MAS—, que vieron cómo rápidamente los golpistas se organizaban para imponer su “supremacía” racial.
Y es que la violencia es también simbólica, y en esto juegan un papel fundamental los grandes medios de comunicación, que son, en la mayoría de casos, cajas de resonancia del poder porque sus dueños también son parte del poder. Las estrategias comunicacionales para la construcción del “enemigo interno” y para justificar su destrucción, y la utilización de los medios hegemónicos para perpetuar el racismo, en países como Bolivia y Guatemala, son permanentes y parten de narrativas, discursos e imágenes que instalan el “odio al indio”.
Y cuando el “indio” cuestiona, denuncia y, sobre todo, se organiza y les disputa el poder, la maquinaria mediática redobla y amplifica los mensajes de odio y los estereotipos que dictan que “los indios son indios” —pobres, resentidos, haraganes, miserables, ignorantes— y así deben vivir.
Eso explica la operación mediática sobre “los lujos de Evo”, que montó la ministra de Comunicación del gobierno de facto, llevando a los periodistas a hacer un “recorrido” por el espacio donde vivía el presidente Morales. “Esta es la habitación de un jeque árabe”, afirmó, mientras señalaba una cama con almohadones y cabecera, lujos que —desde su visión racista y chata del mundo— un indígena no puede tener, porque para eso están los petates y el suelo.
Y eso también explica la lamentable publicación del diario El Mundo, de España, que tituló: “Jeanine Añez, la ‘Angelina Jolie’ del legislativo boliviano”, una nota cargada de clasismo, racismo y sexismo. El golpe de Estado no existió y tampoco existe la represión indiscriminada contra los pueblos indígenas, lo importante es que una mujer “glamurosa, con la melena rubia, elegante y de buen porte” está en el palacio de gobierno, a donde nunca debió ingresar un indio, y menos uno izquierdista.
Sí, hace falta analizar los errores de Evo, el papel que juega en todo esto el gobierno gringo y los recursos energéticos estratégicos de Bolivia. Ya será tema de una próxima entrega.





JEANINE ÁÑEZ, LA PRESIDENTA BOLIVIANA QUE QUIERE 'LICENCIA PARA MATAR'

El Español de España (www.elespanol.com)
                                                                                           
La autoproclamada sucesora de Evo Morales no aclara la fecha de la repetición electoral y levanta sospechas con un decreto que blinda a la policía frente a los manifestantes. 
Jeanine Áñez, una abogada de 52 años, se ha convertido en la segunda mujer en tomar el mando de Bolivia en medio de una prolongada crisis con la meta fundamental de establecer un Gobierno de transición y convocar a nuevas elecciones generales.
La noticia no ha sido una novedad en Bolivia, pues desde hace un par de días se manejaba su nombre por encontrarse en la línea de la sucesión constitucional ante la renuncia del vicepresidente del país y de los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados.
Añez debe manejar una situación muy delicada en el país, sin aclarar la fecha de las elecciones anticipadas, y con Evo Morales en México acusando a toda la oposición de "golpe de Estado". 
Este mismo lunes la autoproclamada presidenta ha tenido que cancelar un viaje por temor a un atentado. El ministro de Interior asegura que "un grupo criminal que quiere atentar contra la presidenta", sin ofrecer más detalles.
Además, Añez ha levantado una gran polémica nada más tomar posesión al poner en marcha un decreto que exime de responsabilidad penal a policías y militares cuando actúen en legítima defensa. Un cambio legal que en la práctica daría a las fuerzas del orden 'licencia para matar' en situaciones de choques con manifestantes. 
El Gobierno transitorio ha asegurado que la normativa es perfectamente legal y rechaza que otorgue 'licencia para matar'. El ministro interino de la Presidencia, Jerjes Justiniano, manifestó que la medida dictada el pasado viernes "no contribuye a ningún estado de mayor violencia" sino que es un instrumento para "contribuir a la paz social".
Lidia Gueileir, la pionera
La historia de las mujeres en la Presidencia de Bolivia no es extensa, ya que únicamente pervive en la historia el caso de la ya fallecida Lidia Gueiler Tejada, que condujo las riendas del país de 1979 a 1980.
Gueiler asumió esa responsabilidad tras un furtivo golpe de Estado militar de quince días y después de una elección del Congreso que la designó mandataria.
Sin embargo, otro golpe de Estado, el del general militar Luis García Meza, puso fin a su mandato.
La situación de Áñez tiene ciertas coincidencias con esa historia como la crisis política y el emergente rol de la mujer en situaciones determinantes de la realidad del país.
Nacida en una región periférica
Áñez es oriunda de San Joaquín, una pequeña población del departamento amazónico de Beni, región que ha tenido un peso relativo en la política nacional y con contados mandatarios en la historia del país.
En el tiempo reciente se recuerda el esporádico mandato del también beniano Alberto Natusch Busch que accedió al poder por vía del golpe de Estado, que forjó un Gobierno de tan solo quince días que, justamente, antecedió al de Gueiler.
La participación de Áñez en la política se consolidó en 2006 cuando fue electa representante departamental en la Asamblea Constituyente que redactó la nueva Carta Magna promulgada en 2009 por el expresidente Evo Morales.
Su llegada a la Presidencia del país ha despertado esperanza y orgullo en su región natal que ha celebrado la noticia con algarabía y bailes al son de ritmos tradicionales.
Diputada desde 2010
Áñez llegó al Parlamento en la elección de 2009 para ejercer a inicios de 2010 el rol de senadora por su región en representación de la desaparecida alianza Plan Progreso y Convergencia Nacional, que comandaban los exprefectos de La Paz y Cochabamba, José Luis Paredes y Manfred Reyes Villa, respectivamente.
En el periodo parlamentario 2010-2015, Áñez se mostró como una persistente opositora a la construcción de la carretera por el corazón del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), un proyecto de Morales que se interrumpió gracias a la protesta de un grupo de indígenas que marcharon hacia La Paz.
En su segunda legislatura como senadora, desde 2015, además de repeler una nueva postulación de Evo Morales para un cuarto mandato, se centró en el trabajo legislativo para prevenir los feminicidios y la violencia contra la mujer.
Su labor como legisladora no estuvo apartada de algún momento jocoso como aquella sesión legislativa en la que confundió una ley de Newton y se la atribuyó a Albert Einstein, al señalar que todo lo que sube tiene que bajar, refiriéndose al Gobierno de Morales.





BOLIVIA: JEANINE AÑEZ DEBE DEROGAR INMEDIATAMENTE LA NORMA QUE PROMUEVE LA IMPUNIDAD PARA LOS MIEMBROS DE LAS FUERZAS ARMADAS

Contra Información de España (www.contrainformacion.es)
                                                    
Las autoridades bolivianas deben derogar inmediatamente el Decreto 4078 del 14 de noviembre de 2019 y garantizar que las fuerzas de seguridad actúen conforme con las normas y estándares internacionales en materia de uso de la fuerza, así como proteger los derechos humanos de todas las personas que protestan sin importar su opinión política, dijo Amnistia Internacional hoy.
“La grave crisis de derechos humanos que atraviesa Bolivia, tras las elecciones del 20 de octubre, se ha visto agravada por la intervención y el accionar de las fuerzas seguridad. Cualquier mensaje que indique carta blanca para la impunidad es gravísimo. Los nefastos precedentes históricos en la región respecto al rol de las Fuerzas Militares exigen máxima observancia y compromiso de respeto y protección de los derechos humanos”, dijo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.
El Decreto 4078, que no ha sido publicado aún en la Gaceta Oficial del Estado, dispone la participación de las Fuerzas Armadas en “la defensa de la sociedad y la conservación del orden público, en apoyo de las fuerzas de la Policía Nacional” y exime de responsabilidad penal al personal de las Fuerzas Armadas que participe en los operativos de restablecimiento del orden interno y estabilidad pública “cuando en cumplimiento de sus funciones constitucionales, actúen en legítima defensa o estado de necesidad, en observancia de los principios de legalidad, absoluta necesidad y proporcionalidad”.
Amnistía Internacional expresa su preocupación por este Decreto que permite que las posibles violaciones de derechos humanos o crímenes de derecho internacional cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas queden en la impunidad. El texto del mismo documento señala que la situación “tiende a agravarse, incluso de llegar a una guerra civil,” suponiendo que cualquier acto de violencia sería una excusa para la impunidad.
La organización recuerda que el personal de las fuerzas de seguridad no sólo debe rendir cuentas por sus acciones y omisiones a título individual, sino también son responsables, inclusive penalmente, todos los superiores que dicten órdenes ilícitas, supervisen o manden y las controlen de algún otro modo, o que puedan ser responsables de la planificación y preparación de las operaciones.
La actual crisis social, política y de derechos humanos en Bolivia corre el riesgo de profundizarse si las autoridades continúan respondiendo de manera violenta ante las críticas, las protestas, el escrutinio de los medios de comunicación e, incluso, ante los incidentes de violencia cometidos por terceros.
“La altísima tensión social no puede ser una excusa para que las fuerzas de seguridad actúen contrariamente a los estándares internacionales de derechos humanos, ni para fomentar una ola de odio y discriminación racial que ha emergido con fuerza en los últimos días. Jeanine Añez, quien se proclamara presidenta interina, tiene la obligación de detener inmediatamente las violaciones a los derechos humanos, o atenerse a rendir cuentas ante mecanismos nacionales e internacionales”, dijo Erika Guevara Rosas.
Ante esta situación, es necesario que las autoridades garanticen el acceso a la información pública, veraz y actualizada sobre las personas fallecidas, heridas y privadas de la libertad en el contexto de la crisis, que inició el 20 de octubre de este año. De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, desde esa fecha al menos 23 personas habrían fallecido y 715 habrían sido heridas.
La organización llama a las autoridades a investigar, de manera pronta, exhaustiva e imparcial, estas muertes, al igual que las denuncias de violaciones de derechos humanos por fuerzas de seguridad y de actos de violencia por particulares.
Asimismo, es imprescindible garantizar que los periodistas y personas defensoras de derechos humanos puedan ejercer su importante y legítima labor libres de censura, estigmatización o ataques.
Resultan preocupantes los ataques y hostigamiento denunciados por periodistas y defensores de derechos humanos, además de las acusaciones de “sedición” emitidas por la ministra de Comunicación contra periodistas. Recordamos que no corresponde a las autoridades de poderes distintos al Judicial determinar responsabilidades penales.
Finalmente, Amnistía Internacional recuerda que, en el contexto actual, la población está viendo directamente afectados sus medios de subsistencia. La organización ha recibido información fehaciente que indica que la ciudad de La Paz se encuentra cercada sin acceso a gasolina y gas, lo que ha generado escasez de alimentos, recrudeciendo la crisis.





DIRIGENTE FEMINISTA DENUNCIA DETENCIONES ARBITRARIAS Y TORTURAS EN BOLIVIA

Sputnik News de Rusia (www.mundo.sputniknews.com)

Detenciones arbitrarias, torturas y hacinamiento de detenidos denunció la activista boliviana Adriana Guzmán, de la comunidad aymara e integrante del colectivo Feminismo Comunitario Antipatriarcal.
"Hay detenciones ilegales; solo en el centro de La Paz hay 75 detenidos; no se les permite el uso del baño (...) han sido golpeados; hay 55 hombres y 20 mujeres, han sido torturados y obligados a declarar cosas falsas, como que traían piedras en la mochila", dijo Guzmán a Sputnik sobre arrestos llevados a cabo por las autoridades.
Entre los detenidos habría dirigentes sociales, transeúntes, estudiantes universitarios y profesores, según Guzmán.
"No han tenido derecho a la defensa. Se está dificultando el ingreso de alimentos, han sido golpeados, torturados y no se ha permitido el ingreso de abogados de derechos humanos (...) están haciendo todo esto para escarmentar a las organizaciones sociales", agregó.
El Gobierno de facto que encabeza Jeanine Áñez está aplicando medidas que profundizan el golpe de Estado, como el decreto que libera de responsabilidad penal a policías y militares, lo que significa una "carta libre para que maten", dijo Guzmán.
"Hay algunos diputados que están planteando la negociación. La posición de las organizaciones es que sobre los muertos no se negocia. ¿Qué podríamos negociar en un golpe de Estado, con quienes están sacando las fuerzas militares? No hay ningún tema a negociar. Van a seguir las movilizaciones y se van a radicalizar los bloqueos a rutas", agregó.
Para que se terminen las protestas, la presidenta Áñez debe renunciar, según Guzmán.
"Es una senadora de ultraderecha, públicamente racista, y todo el gabinete que ha puesto está vinculado al fascismo y a los grupos armados de lo que han llamado limpieza étnica desde el 2008", denunció.
Bolivia está envuelta en una crisis política desde que Evo Morales (2006-2019) renunció a la presidencia, presionado por las Fuerzas Armadas y la policía y luego de varias semanas de protestas por un presunto fraude electoral en los comicios del 20 de octubre.
Luego de que Morales fue asilado por México, Áñez se autoproclamó presidenta sin pasar por los procedimientos legislativos previstos en unas sesiones del parlamento que no tenían el quórum requerido.
La investidura de facto de Áñez fue avalada por el Tribunal Constitucional.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos contabilizó al menos 23 muertos y 715 personas heridas desde el inicio de la crisis, entre ellos al menos 9 fallecidos y 122 heridos por represión combinada de la policía y fuerzas armadas desde el viernes, cuando los uniformados arremetieron contra una marcha de cocaleros en el departamento boliviano de Cochabamba.





LA OTRA CARA DE LAS PROTESTAS EN BOLIVIA: ESCASEZ DE COMBUSTIBLES Y ALIMENTOS EN LA PAZ
                                                                                 
Mientras los bloqueos de las vías de El Alto continúan en rechazo al Gobierno de facto, algunos habitantes de La Paz han sentido las consecuencias del cierre de las vías para la distribución de productos y combustible.

RT de Rusia (www.actualidad.rt.com)
                                                                                                       
El acceso a combustible y bienes básicos en La Paz podría verse interrumpido tras el bloqueo de carreteras en El Alto, bastión de movimientos campesinos e indígenas que apoyan al depuesto presidente, Evo Morales, en exigencia de la renuncia de la autoproclamada "presidenta interina", Jeanine Añez.
En El Alto, una ciudad crucial para la distribución de cualquier mercancía a La Paz, desde hace varios días se han levantado zanjas, barricadas y barreras humanas para bloquear su paso.
Por su parte, Áñez anunció un plan de emergencia para proveer de combustible a la capital boliviana, que incluye la importación de gasolina y diesel desde Perú y Chile.
"No va a entrar a la ciudad nada de alimento, nada de combustible, nada de gasolina", dice uno de los manifestantes a RT.
Esta decisión se mantiene en rechazo a la fuerte represión de los cuerpos de seguridad del Gobierno de facto en contra de una marcha pacífica de cocaleros en Cochabamba, que dejó el pasado viernes nueve personas muertas por heridas de bala y más de un centenar de heridos.
"Nos ha mandado a matar a mis hermanos. Nosotros como alteños no la queremos", comenta una mujer al referirse a la autoproclamada presidenta interina de Bolivia.
"Ni un litro de gas"
Uno de los lugares estratégicos que han sido bloqueados es la planta de gas y combustible de Senkata.
Decenas de militares y policías se han dirigido al complejo gasífero para intentar desbloquearlo después de que más de 100 camiones cisterna cargados con gasolina no pudieran salir hacia La Paz, situada a unos 45 minutos.
El líder comunitario de ese distrito, Fredy Rojas, asegura que el golpe de Estado es inaceptable y manifiesta que no se rendirán hasta que Añez dimita.
"Tendrían que matarnos aquí. Hemos convocado a mucha gente que está presente voluntariamente y que ha dicho que va a ofrendar sus vidas para que no pueda pasar ni un litro de gas".
Entre los afectados se encuentra Santos, un taxista que está haciendo sus últimos servicios debido a que las gasolineras están cerradas y su coche ya ha avisado que no puede recorrer muchos más kilómetros.
"Hoy es mi último día de trabajo y tengo dos horas nomás porque no tengo la gasolina", afirma.
Desabastecimiento de alimentos en la capital
En La Paz, a simple vista, todo transcurre con normalidad. Sin embargo, al entrar en cualquier mercado la imagen es muy diferente.
La otra cara del bloqueo está conformada también por la escasez de alimentos. Ante los puestos cerrados y mercados casi vacíos, lo que se preguntan muchos ciudadanos es: ¿hasta cuándo va a durar?
Stefany Cháves está haciendo cola para comprar un poco de carne. Ha recorrido durante dos horas la ciudad. El desabastecimiento ha provocado que los precios se dupliquen y a la boliviana le toca asumir las consecuencias. 
"La pata de toro antes valía 25 bolivianos y ahora está entre 50 y 70. Ya no hay carne. Es lamentable lo que estamos pasando aquí en Bolivia", asevera.
Muchos comerciantes se han visto obligados a cerrar sus tiendas y la molestia de una parte de la ciudadanía ante las protestas de El Alto es visible.
Jorge Orellana, comerciante de la zona, manifiesta que desea que "pacifiquen al país" y "que de una vez haya paz". "Que nuestros hijos, nuestra familia, puedan caminar tranquilamente, que no vaya al mercado y una lechuga, que valía dos pesos, lo compre en 10".
Desde que llegó al poder, el Gobierno de facto ha intentado mostrar que existe normalidad en las calles, sin embargo, la protesta severamente reprimida de quienes reclaman la restitución de orden constitucional y el regreso de Morales, lo ha hecho imposible.





APOYO INEXISTENTE: 68.000 CUENTAS FALSAS DE TWITTER RESPALDAN EL GOLPE EN BOLIVIA

Sputnik News de Rusia (www.mundo.sputniknews.com)

De acuerdo con una investigación realizada por Julián Macías Tovar, responsable de redes sociales de Unidas Podemos (España), más de 68.000 cuentas falsas fueron creadas en Twitter para apoyar el golpe de Estado en Bolivia. "Puedo afirmar que Luis Fernando Camacho también está detrás del golpe de Estado fraudulento en redes", escribió Macías Tovar.
El estudio de Macías Tovar aporta una gran evidencia sobre el despliegue de tácticas para inundar las redes sociales de propaganda antes de que se consumase el golpe de Estado en Bolivia y Evo Morales se viera obligado a presentar su renuncia, el 10 de noviembre.  
El investigador acusó al líder opositor boliviano Luis Fernando Camacho y a la presidenta de facto Jeanine Áñez de haber creado más de 68.000 cuentas falsas "para influir y difundir fake news".
Además, aseguró que Camacho es "un rico de extrema derecha, ultracatólico", que está involucrado en los Panama Papers y que está implicado en el intento de golpe de Estado en Santa Cruz de 2008 cuando Evo luchó con las multinacionales para que no se quedaran con todos los beneficios del gas". 
Macías Tovar también advirtió que su relación con "la oligarquía económica, organizaciones ultracatólicas y líderes de extrema derecha como [el presidente de Brasil, Jair] Bolsonaro, [el presidente de Estados Unidos, Donald] Trump o [el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan] Guaidó, incluso la OEA le ha servido para ir recabando apoyos internacionales y de medios para apoyar su golpe desde agosto".
A pesar de que Twitter condena el uso de robots para difundir mensajes y ya han habido investigadores que han denunciado varios casos, los sistemas para detectarlos aún no se han dado por enterados. Macías Tovar explica en un vídeo que la cuenta de Camacho en sólo unos días pasó de tener 2.000 seguidores a casi 130.000, de los que 50.000 son cuentas creadas durante los dos primeras semanas de noviembre. 
El caso de Áñez es similar, pasó de tener 8.000 seguidores a tener 150.000, más de 41.000 cuentas fueron creadas en los últimos 15 días. 
Macías Tovar sumó las cuentas falsas nuevas que siguen a Camacho y Áñez y llegó a la conclusión de que se crearon más de 68.000 cuentas.  ​"Si os preguntáis qué actividad tienen esas decenas de miles de cuentas falsas, además de seguir las de los golpistas para que tengan más seguidores y le den notoriedad, también hacen RTs [retuits], comentarios e interaccionan con otros comentarios para situarlos en la parte alta". 





LA IGLESIA, LA ONU Y BRUSELAS INTENTAN UNA MEDIACIÓN EN BOLIVIA
                                                                                                                        
Las instituciones promueven una negociación entre las partes para renovar el Tribunal Electoral y convocar elecciones.

El País de España (www.elpais.com)
                                                                     
La Conferencia Episcopal, Naciones Unidas y la Unión Europea promueven un intento de mediación para buscar una salida a la profunda crisis política y social que sacude Bolivia. Estas instituciones convocaron a representantes del Gabinete interino, del partido del expresidente Evo Morales y organizaciones civiles, después de una semana de convulsión que las autoridades provisionales no han sabido solucionar. El objetivo es facilitar un acuerdo para renovar el Tribunal Electoral y convocar elecciones. Jeanine Áñez, que asumió el poder hace una semana, aún no ha fijado fecha para la convocatoria.
Bolivia está al borde de un abismo. El conflicto institucional, las movilizaciones que no cesan y en las que ya han fallecido más de 20 personas, la represión de las Fuerzas Armadas en las protestas, los episodios de vandalismo, las posiciones encontradas del equipo de Áñez y del Movimiento al Socialismo (MAS), que sostuvo al Gobierno de Morales durante casi 14 años, sitúan al país en un callejón sin salida. El acercamiento entre las partes y el diálogo son, sin embargo, la única vía para desbloquear la situación. Con esta premisa, la Iglesia, la ONU y Bruselas unieron esfuerzos tras días de contactos frustrados.
“El diálogo es el camino apropiado para superar las diferencias entre bolivianos, por ello llamamos a acudir a esta convocatoria. Celebrar nuevas elecciones, transparentes y confiables, es el mejor camino para superar las diferencias en forma democrática y pacífica”, señala el comunicado de la Conferencia Episcopal, impulsora de la iniciativa, que convocó este lunes una reunión que estaba prevista para primera hora de la tarde. La convocatoria debe ir acompañada de una renovación del Tribunal Electoral y el Gobierno interino se ha escudado en la posible falta de acuerdo del Parlamento, donde el MAS sigue siendo mayoría absoluta, para evitar fijar esas fechas. No obstante, ese debate aún no se ha abordado a fondo y la sucesora provisional de Morales tampoco ha apuntado, pese a prometerlo, a unos plazos aproximados. La Constitución le da tres meses para tomar una decisión y este lunes el Gobierno no descartó tener que convocar los comicios a través de un decreto, como sugirió el principal rival de Morales en las elecciones de octubre, Carlos Mesa.
El antiguo partido oficialista no apoyó la asunción de Áñez y lleva una semana denunciando un golpe de Estado. Sin embargo, fue el mismo exmandatario, que tras abandonar el país rumbo a México, donde se encuentra asilado, reclamó un apoyo externo para destrabar la crisis. “Pido a organismos internacionales como la ONU, países amigos de Europa e instituciones como la Iglesia Católica (...) acompañarnos en el diálogo para pacificar nuestra querida Bolivia. La violencia atenta contra la vida y la paz social”, escribió en Twitter, donde formula denuncias constantes contra las nuevas autoridades.
Ante la enorme brecha entre los interlocutores, los mediadores solicitaron a los líderes de opinión y los medios de comunicación “bajar el tono de las declaraciones para facilitar el diálogo y entendimiento entre todos”.
Aumento de la tensión
La escalada verbal ha caracterizado no solo a los seguidores de Morales, que rechazan de plano lo sucedido en los últimos días, sino que también ha marcado los primeros pasos del Gobierno interino. Hay ministros que han tomado decisiones políticas de alcance, como la canciller, que rompió relaciones con Venezuela formulando acusaciones de injerencia. Y otros que se han centrado en arremeter contra sus antecesores, a los que consideran responsables de un intento de desestabilización a través de las protestas.
Es el caso de Arturo Murillo, ministro del Gobierno y responsable de la política de seguridad. Al asumir su cargo anunció una “cacería” de rivales y este lunes elevó la tensión al denunciar públicamente los planes de una organización que quiere atentar contra Áñez. “Hemos identificado un grupo criminal que quiere atentar contra la presidenta y, por eso, hoy día hemos tenido que parar su viaje a su tierra natal”, dijo.
Todos hablan de “pacificar”, pero la realidad es que Bolivia sigue sumida en una durísima confrontación social y golpeada a diario por la violencia. Varios organismos internacionales, empezando por Naciones Unidas, han rechazado esos episodios y condenado decisiones como la despenalización de las acciones cometidas por militares contra los manifestantes.
En este contexto, el secretario general de la ONU, António Guterres, encomendó al diplomático Jean Arnault los contactos con todas las partes y ofrecer el respaldo de la organización en la resolución de este conflicto. Este lunes los bolivianos esperaban que la reunión de los principales actores políticos abriera el camino para poder entablar una mesa de negociación tras el más grave conflicto que sufre el país en su pasado reciente.





ORGULLO BOLIVIANO

Página 12 de Argentina (www.pagina12.com.ar)
                                                                                    
“Me dijo ‘boliviano’”, se quejó ante las cámaras el presidente de Gimnasia de Jujuy, Raúl Ulloa, luego de un partido entre su equipo y Argentinos Juniors, en el año 2008. Ulloa acusaba al árbitro Saúl Laverni de haberse referido así a él y a los jugadores de su club. El presidente del Lobo jujeño estaba muy ofendido por lo que consideraba un insulto gravísimo. Decirle a alguien “boliviano” era cruzar un límite.
Sí, lo de Laverni fue insultante. Y sí, la reacción de Ulloa también fue insultante ¿Cómo se construye un insulto? Básicamente con dos protagonistas: insultador e insultado. Si una persona le dice a otra “puto”, seguramente la esté insultando. Ahora, si la persona insultada asume esa condición, neutraliza un insulto.
Fue justamente en el fútbol que se empezó a ver claramente este cambio de paradigma. “Bosteros”, “gallinas”, “cuervos”, “quemeros”, “negros”, tatengues, “triperos”, “pincharratas”, “leprosos”, “canallas” y tantísimos otros términos nacieron como insultos. Pero en un momento las hinchadas se hicieron cargo de esa condición y así el insulto se neutralizó.
En la actualidad, los casos más significativos de cambio de insulto por orgullo se da en los Putos Peronistas y las Putas Feministas. Pero hay muchímos otros. Hoy “puto” no necesariamente es insulto.
En el caso de Laverni y Ulloa, hubo consenso en que “boliviano” es un insulto. Y un insulto grave. Ulloa intentó justificar sus palabras hablando de racismo. Y tenía razón, se trata de un insulto sumamente racista. Pero, ¿no es igualmente racista ofenderse por recibir ese insulto? ¿Qué hubiera sucedido si en vez de decirle “boliviano”, Laverni le hubiera dicho a Ulloa “sueco”, “danés” o “alemán”?
Los mecanismos de construcción de un insulto son de lo más variados. Pero podemos encontrar básicamente dos grandes grupos de palabras injuriantes: las que de por sí son insultantes y las que son insultantes porque quien insulta considera insultante esa condición.
Decirle a alguien “puto” es insultante porque la palabra es de por sí insultante. La elección de ese término implica ya una actitud injuriante. “Puto” es un improperio, una palabra que no define, sino que agravia. Se trata de un término que está encuadrado dentro de aquello que llamamos “malas palabras”, para las que Roberto Fontanarrosa pidió alguna vez un indulto, en su magistral ponencia en el Congreso de la Lengua, en Rosario.
Si en lugar de “puto”, la palabra usada fuera “homosexual” o “gay”, el insulto sólo estaría constituido por el desprecio que tiene hacia los homosexuales quien lo usa. Lo único que sostendría al insulto en ese caso sería la homofobia del emisor. Algo parecido a lo que ocurre con “boliviano”. Un insulto que sólo es insulto a partir del racismo de quien lo utiliza.
Sí, racismo. Y xenofobia. Y clasismo. Y desprecio por los pueblos originarios. Usar “boliviano” como insulto significa además un profundo desconocimiento de lo que es la realidad boliviana. Es pensar que Bolivia es sólo aquello que nos llega de Bolivia a nuestro país. Que Bolivia sólo está integrada por los inmigrantes bolivianos que viven en la Argentina.
No existe en la ignorancia del sentido común la complejidad que representa Bolivia, con su occidente colla y aymara, y su oriente blanco de inmigración europea. No existe ese país partido en dos, donde desde ambos lugares en algún momento se alzaron voces reclamando la independencia del otro.
Entonces el boliviano es morocho, colla y pobre. Pero lo más importante de todo: por ser morocho y colla es necesario que siga siendo pobre. El lugar común racista indica además que el boliviano es laburante y sumiso. Que es capaz de trabajar quince horas por día en una quinta o en un taller clandestino de costura, y que jamás se queja por eso.
El lugar común racista indica que el boliviano no es ladrón o ventajero, como el paraguayo o el peruano, por nombrar a otra gente también morocha, de rasgos indígenas. Según esa mirada simplista, despreciable pero muy instalada en el sentido común argentino, de los peruanos y paraguayos hay que cuidarse porque no son de fiar. En cambio los bolivianos son inofensivos.
Los bolivianos no pueden ni deben tener dignidad. “Privilegios” sería el término utilizado por el sentido común reaccionario. Porque eso sería si los tuvieran: privilegios. Y eso es lo que hay que evitar. Y como son mansos y un poco lentos, es fácil mantener las cosas en su lugar.
Una Bolivia con un presidente indígena vino a hacer tambalear la idea de “boliviano” como insulto. Lo simbólico de la investidura resultó inquietante. Pero mucho más inquietante resultó el hecho de que esa presidencia simbólica viniera acompañada de políticas que trajeran dignidad y movilidad social. Es decir, que se tomaran medidas políticas y sociales que permitieran desarticular la idea insultante del término “boliviano”.
En Bolivia puede existir una clase media. Lo que no puede existir es una clase media colla, indígena. Cholas y cholos hablando por celulares de alta gama, manejando sus autos, yendo de compras o cenando en restaurantes. El insulto está allí para condenar. Condenar la presencia, pero también la posibilidad de movilidad social. Si hay que resignarse a la existencia del otro, que sea con humillación y marginación.
Más allá de cualquier consideración política específica, más allá de las contradicciones de cualquier proceso político, hay un consenso casi total en que el gobierno de Evo Morales le devolvió a los bolivianos el orgullo de ser bolivianos. Y muy especialmente a aquellos bolivianos por los que se constituyó el insulto “boliviano”.
Hoy ese término se utiliza mucho menos en la Argentina que hace una década, cuando sucedió aquel bochorno de Laverni y Ulloa, en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Y ese cambio se debe básicamente a la presencia de Evo Morales como presidente de Bolivia. Y a sus políticas.
Las cifras de crecimiento macroeconómico y de inclusión social de Bolivia está avaladas por organismos internacionales como el Banco Mundial, que muy lejos están de ser considerados “nacionales y populares” o partidarios de la “Patria Grande”. Más bien se trata de aquella gente a la que considera “seria” la misma que usaba (o todavía usa) la palabra “boliviano” como insulto.
Hoy Bolivia sufrió un golpe de Estado a manos de gente que utiliza la palabra “colla” o “indio” con la misma violencia con que aquí se utiliza la palabra “boliviano”. Tanto que se trata también de un término descriptivo, que no es insultante en sí, sino por contexto. Más parecido a “gay” que a “puto”.
Como la canción de los Enanitos Verdes, el golpe podría ser considerado un Lamento Boliviano por parte de la inmensa población colla y aymara de ese país. Un lamento que viene a instalar nuevamente la idea de “boliviano” como insulto, con la Biblia como estandarte.
La Biblia y el insulto. O la Biblia como símbolo de esta condición insultante. Porque lo que queda claro es que lo que molesta no es el Lamento Boliviano. Lo que molesta es el Orgullo Boliviano. Eso sí que es, para ellos, un insulto. 





BOLIVIA, UNA VELA A DIOS Y OTRA A LA PACHAMANA
                                                                                                                                                  
En la crisis boliviana, los símbolos son muy importantes. Y las creencias no lo son menos.

El País de España (www.elpais.com)
                                                      
Resulta inevitable que intentemos explicar actuaciones y situaciones ajenas utilizando nuestra concepción de la realidad. Pero conviene ser conscientes de ello y saber que, si no somos cuidadosos, corremos el peligro de pasar por alto detalles que, mientras a nosotros nos parecen irrelevantes o anecdóticos, no lo son en absoluto para sus protagonistas. La evolución de la crisis boliviana presenta acontecimientos perfectamente identificables por el europeo medio del siglo XXI, como las irregularidades en una elección, la protesta en las calles, la dimisión y salida del país de un presidente, los enfrentamientos y la crisis institucional. Pero además, se producen otros hechos que pueden ser interpretados como meramente anecdóticos, propagandísticos o de puro folklore que, sin embargo, para sus protagonistas y la audiencia a la que se dirigen están llenos de significado.
Así, cuando uno de los líderes de las protestas, Luis Fernando Camacho, entró la residencia presidencial —el Palacio Quemado de La Paz— , desplegó sobre el suelo una bandera boliviana tricolor y colocó abierta una Biblia encima, estaba haciendo mucho más que buscar (es un decir) la foto en Instagram. Durante su mandato, Evo Morales (2006-2019) había puesto especial énfasis en la simbología. Adoptó una bandera cooficial indígena para Bolivia —la multicolor wiphala— e instauró lo que podría denominarse en ceremonial de Estado paralelo de rito indigenista. De hecho, el día antes de jurar su cargo por primera vez fue coronado Apu Maliku o líder supremo en una ceremonia religiosa indígena en las ruinas de Tihuanaco. No ocurría desde 1780. Morales y los miembros de su Gobierno repitieron de nuevo el ceremonial cuando el presidente cumplió diez años en el cargo.
¿Quiere esto decir que la fractura de la sociedad boliviana tiene también un componente religioso? En absoluto. Y es aquí donde puede producirse la confusión si uno se atiene a las acusaciones que se lanzan unos y otros. Bolivia es una gran mezcla donde la división entre líneas es, a menudo, imposible de discernir por mucho que las clasificaciones simplifiquen. Y uno de esos difuminados afecta a lo sagrado y a lo profano. Hasta el más descreído challa su casa, es decir, coloca en los cimientos un feto de llama. Unos porque creen firmemente en su poder protector y otros, por si acaso. Y, eso sí, luego todos lo celebran con algo de beber. No es raro que, ante una decisión importante, se rece en la iglesia y luego se acuda al brujo. Que una segunda opinión siempre es importante. Ni tampoco es extraño que los más laicos de los laicos lleven unas reproducciones en miniatura de billetes para garantizar que no le falten los de verdad durante el año. Habrá a quien todo esto le parezca inútil, pero lo importante en medio de acontecimientos tan importantes para la historia de un país es qué les parece a sus protagonistas.





¿FRAUDE O GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA?

América Economía de EEUU (www.americaeconomia.com)

El Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia, mediante sentencia 0084, del 28 de noviembre de 2017, avaló la relección indefinida de Evo Morales, una decisión por encima de lo reglado en la Constitución boliviana que estipula un límite de dos mandatos seguidos. El argumento del tribunal fue que prevalecía más un artículo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que el contenido de la carta magna del Estado de Bolivia. Una convención ratificada por el Estado boliviano y que según dicho tribunal concede el derecho a un jefe de Estado a ser elegido sin límite. Fallo adoptado por unanimidad por todos los magistrados del tribunal que consideraron que el derecho humano a participar libremente en las elecciones prevalecía por encima de las limitaciones de la constitución boliviana.
Por lo tanto, Evo podía aspirar a un cuarto gobierno, porque no consideró su primer mandado, dado que en el 2009 se refundó la nación al pasar a ser un Estado Plurinacional. Entonces, sobre esa base, el tribunal autorizó a Evo aspirar a la reelección. De esa manera el TC de Bolivia desconoció, por un lado, la Constitución, y de otro, los resultados del referéndum del 21 de febrero del 2016, cuando el pueblo boliviano rechazó hacer una reforma a la carta magna para eliminar el límite de las reelecciones.
En unas elecciones que ganó el NO con el 51% de los votos y perdió el SI con el 49%, indudablemente que la decisión de Evo de presentarse a la elección de un cuarto mandato generó protestas de las fuerzas políticas de la oposición y de organizaciones de la sociedad civil por el incumplimiento de los resultados del referéndum. De estas decisiones parte el origen de la crisis política que vive Bolivia. En medio de una fuerte polarización se desarrollaron las elecciones del 20 de octubre y surgió la duda sobre el conteo de los votos. Es cuando los seguidores de las fuerzas de oposición se van a las calles a reclamar la transparencia en las elecciones.
Crecen las  protestas y el gobierno no brinda garantías para que se despejen las dudas. Al contrario, acusa a la oposición de buscar desestabilizar al gobierno. Y es dentro de ese contexto que el gobierno de Morales acuerda con la OEA realizar una auditoría sobre las elecciones. De hecho, la Secretaría General de la OEA y el gobierno de Bolivia firman el acuerdo para hacer un análisis de integridad de las elecciones. En el acuerdo "se estableció que el gobierno garantizaría todas las facilidades para el cumplimiento de la auditoría al cómputo oficial de las elecciones, así como la verificación de actas, aspectos estadísticos, verificación del proceso y cadena de custodia". Para tales fines, las autoridades bolivianas brindarían a los expertos de la OEA acceso a las informaciones sobre los comicios.
Auditoria que fue rechazada por el ex candidato Carlos Mesa, por haber sido acordada unilateralmente entre la OEA y el gobierno de Morales. Señaló: "nosotros no aceptamos la auditoría pactada unilateralmente (…), dado que se requiere de la participación de representantes de la sociedad civil". 
La auditoria, concluye, que hubo irregularidades en las elecciones y en algunos apartes afirma: "Las manipulaciones al sistema informático son de tal magnitud que deben ser investigadas por el Estado boliviano para llegar al fondo y deslindar las responsabilidades de este caso grave" (….) y "la existencia de actas con alteraciones y firmas falsificadas que impactan la integridad del cómputo oficial".
El presidente Evo en una alocución convocó a nuevas elecciones, una manera de aceptar que hubo fraude. Pero ¿por qué luego Evo Morales sale a decir que la OEA es golpista? Finalmente, ese mismo Tribunal Constitucional que refrendó la reelección de Evo, es el mismo que ahora avala el nombramiento como mandataria a la senadora Jeanine Áñez, con la tesis del principio de continuidad en el funcionamiento del órgano ejecutivo (…) no debe verse suspendido" y sustentó su tesis que, como había unas vacantes en la línea sucesoral, concluyó el tribunal, no hace falta "ley ni resolución del parlamento para que se produzca la sucesión”.





RUSIA, ANTE UNA NUEVA ERA EN BOLIVIA Y CON LOS OJOS PUESTOS EN VENEZUELA
                                                                                       
La reconfiguración que experimenta el país latinoamericano preocupa al Kremlin que intenta mantener sus contratos a resguardo más allá de lo institucional.

Infobae de Argentina (www.infobae.com)
                                                                                                  
Mientras Evo Morales intenta revestir su estadía en México con un manto de épica, los verdaderos apoyos comienzan a abandonarlo. Sucede al tiempo que una desordenada sucesión trata de recobrar el camino de la institucionalidad en una Bolivia que vive momentos de zozobra, violencia y muerte desde el pasado 20 de octubre, cuando se cometió el monumental fraude electoral que desencadenó la grave crisis. Un sendero lleno de piedras que no nació ahora, sino que viene de larga data en los que el atropello a la constitución y la persecución política fueron moneda corriente. ¿Logrará la transitoria administración colocar la justicia por sobre el revanchismo? Será su mayor desafío para pacificar y normalizar el país.
Los comités cívicos, la Central Obrera Boliviana y la Asociación de Productores de Coca de La Paz instaron a arribar a un acuerdo para que se conformen las próximas autoridades electorales y así celebrar las nuevas elecciones presidenciales el 19 de enero de 2020. No será fácil el proceso. Las dos últimas organizaciones fueron apoyos históricos del depuesto gobernante aymara. Esos soportes se esfumaron incluso antes de que el alto mando militar le “sugiriera” a Evo que renunciara. El propio Morales hablaba de sus “horas finales” antes de que los uniformados le mostraran el camino. ¿Por qué los intérpretes regionales hablaron más de los militares en las horas decisivas que el mismísimo presidente saliente?
Lo cierto es que ahora Evo intenta dar órdenes a sus seguidores y a los legisladores que aún le son fieles -controla la mayoría de las cámaras con amplio margen- desde comunicaciones que emite desde Ciudad de México. Lo hace por teléfono y por Twitter, donde asegura que busca pacificar el territorio plurinacional. El jefe (ahora) opositor arribó hace una semana a aquel país históricamente receptivo para quienes buscan asilo desesperadamente. Pero también pretende que se cumplan los modales, aunque nunca lo dirán públicamente.
Ayer, Andrés Manuel López Obrador fue esquivo cuando le consultaron en su rueda de prensa “mañanera" respecto al gobierno interino de Jeanine Áñez. ¿Lo reconocerá? AMLO, como suele ser su costumbre con temas que lo incomodan, no fue concluyente aunque dejó el mensaje. Lo estamos pensando, respondió. “Nosotros tenemos nuestros tiempos y en su momento se va a tomar una decisión”, dijo. Evo tomó nota y sintió un déjà vu reciente que no esperaba.
Morales -como Nicolás Maduro en Venezuela- creyó que sus alianzas serían eternas. O al menos que lo sostendrían. Fue por eso que lo sorprendió que el vicecanciller Serguéi Riabkov hablara de “nueva líder” en Bolivia en referencia a Áñez, la senadora a cargo del Poder Ejecutivo. Lo hizo guardando las formas y tratando de no evidenciar una contradicción flagrante. También, porque nunca se sabe si las vueltas del destino podrían colocar al antiguo mandatario nuevamente en el Palacio Quemado. “Nos dimos cuenta de que, cuando fue nombrada para este cargo, no había quórum pleno en el Parlamento, por lo que vemos aquí algunos puntos que, por supuesto, tenemos en cuenta. Pero está claro que será percibida como la líder de Bolivia hasta que la cuestión de un nuevo presidente se resuelva a través de elecciones”, dijo Riabkov cinco días atrás.
Fue por eso que cuando Vladimir Putin habló de “vacío de poder” en verdad estaba intentando que ese espacio se completara, no era nostalgia. Es que al Kremlin sólo le preocupa una cosa en Bolivia y no es la institucionalidad, sino un interlocutor con quien sentarse a hablar de negocios.
Hasta hace un mes, Evo poseía una carta de presentación seductora: manejaba todos los resortes del poder boliviano sin contrapesos y se encaminaba a lo que creía una cómoda -aunque ilegal e ilegítima- re re reelección; la justicia le era sumisa al extremo de violar la Constitución Política del Estado coordinadamente; mantenía una oposición dominada y el control de los impresionantes recursos naturales con que la naturaleza premió a su pueblo.
Putin depositó hace tiempo sus ojos en el altiplano. Rubricó convenios que facilitan de forma laxa la provisión de energía al imperio ruso. Litio y uranio figuran entre lo más requerido por Moscú. Pero más: la construcción de un proyecto nuclear enigmático. Será alzado en la ciudad de El Alto, cercana a La Paz y a unos 4 mil metros sobre el nivel del mar. “Saludo y agradezco esta instalación”, le dijo Morales a su par ruso cuando lo visitó en su capital en julio pasado. El Alto es uno de los bastiones de Morales donde comenzó a perder apoyos desde el gran fraude. Allí, a 4.000 metros sobre el nivel del mar y con un costo de 300 millones de euros Rosatom -Corporación Nuclear Estatal Rusa- instalará un reactor al que llaman “centro de investigación”.
Pero lo firmado en tierra moscovita con Rosatom no fue lo primero que se acuerda en materia de “colaboración”. Es fruto de una larga negociación. El reciente gobierno boliviano ya envió a técnicos a capacitarse. El intercambio comenzó en 2018. En junio viajó el último contingente de 10 científicos. “El centro dedicará sus esfuerzos a la investigación en el ámbito del uso pacífico de la energía nuclear. Sus aplicaciones cubrirán varios sectores de la industria, la geología, la medicina y la agricultura”, explicó Putin ante un atento presidente boliviano. Y se ufanó: “Todavía no ha habido una experiencia parecida en la práctica mundial”. Es lo que se preguntan varios: ¿para qué se necesita una planta nuclear a semejante altura? Misterio. ¿Y cuál será el costo ambiental? Nadie lo respondió.
Pero no es el único mega negocio que desvela a Putin y que intentará mantener cualquiera sea el color del gobernante. Gazprom -la empresa de energía vinculada íntimamente al líder ruso- ganó varias licitaciones en el país latinoamericano en tiempos del Movimiento al Socialismo (MAS). Le preocupa mantenerlo. La gasífera se hizo con el ambicioso proyecto de gas de Vitiacua. Es una riquísima área concedida a la compañía por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La capacidad de producción se estima en unos 12 millones de metros cúbicos diarios. Extraña práctica de soberanía energética en tiempos de Evo. Por eso el Kremlin saluda a la “nueva líder”.
Es posible que en los próximos días China también se incline por Áñez y busque un eufemismo para reconocerla. De nuevo: son negocios.
El escenario irrumpe en Caracas y desencanta al dictador del Palacio de Miraflores. Rusia mantiene desde hace tiempo contactos con la oposición venezolana e incluso con posibles sucesores de Maduro dentro del mismo gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, el PSUV. El gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez es el interlocutor favorito de Vladimir Zaemskiy, el embajador ruso en la capital. En Moscú saben que los tiempos del heredero de Hugo Chávez terminarán, pero sus multimillonarios contratos en explotación de recursos naturales deberán permanecer y, en lo posible, no ser sometidos a rigurosas e inoportunas auditorías.
Maduro teme y mira a Evo. El sábado último, cuando el régimen convocó a una contramarcha en respuesta al #16N de Juan Guaidó, sólo consiguió reunir a pocos miles de personas. Un puñado para lo que solían ser las manifestaciones populares rojas. En el acto de trinchera habló únicamente el general Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. El jefe de la dictadura prefirió enviar un mensaje telefónico. Y publicar tuits, tal como Morales en su exilio.

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